Desconfianza por el salvavidas del gobierno de Estados Unidos mantiene en vilo la economía

Foto: AP

El lunes pasado, las bolsas de valores de Europa registraron su mayor desplome en los últimos 20 años. Ese mismo día, en Nueva York, el índice Dow Jones rompió el piso de los 10.000 puntos, lo que no se veía desde octubre de 2004.

En América Latina, la Bolsa de São Paulo debió suspender temporalmente operaciones porque alcanzaba caídas de entre 10 y 15 por ciento durante la jornada. Al final trató de reaccionar y perdió 'apenas' 5,43 por ciento. La Bolsa de Valores de Colombia cayó 4,86 por ciento, el segundo mayor desplome en lo corrido del año.

En suma, fue un nuevo lunes negro para los mercados mundiales, luego de la debacle vivida hacía apenas 8 días.

Todas estas pérdidas se dieron como resultado de la desconfianza que hay en el mundo sobre los verdaderos efectos que tendrá el salvavidas al sector financiero de Estados Unidos, aprobado por el Congreso de ese país el viernes pasado y firmado por el presidente George W. Bush.

El lunes, cuando los mercados bursátiles de todo el mundo respondieron con pérdidas históricas al plan de salvamento, el propio presidente Bush dijo que "pasará mucho tiempo antes de que los mercados recuperen la confianza".

Incluso, los asesores económicos de la Casa Blanca advirtieron que la situación del sistema financiero es particularmente grave.

El grupo de asesores, que integran el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, se creó en 1987 para afrontar crisis bursátiles como la de las últimas semanas.

Pese a todo, los expertos prometieron que "nos moveremos con fuerza sustantiva en una serie de frentes" para solucionar la crisis. El problema es que los primeros desembolsos del plan de ayuda bancario de 700.000 millones de dólares se harán en un plazo superior a 30 días y en ese período cualquier cosa puede suceder, no solo en EE.UU., sino en Europa.

De hecho, por los 'vasos comunicantes' de los mercados mundiales, la crisis financiera ya se está sintiendo con fuerza en el viejo continente, lo que obligó a la Unión Europea y a varios gobiernos a adoptar medidas de urgencia para combatir el contagio y retomar la confianza de los depositantes.

Si algo positivo se puede sacar de la crisis es que -al menos por ahora- no se han presentado corridas masivas de depósitos del público porque si se registran, la debacle sería total.

Más allá de solucionar lo más pronto posible la crisis financiera, lo que todo el mundo busca por ahora es frenar el desplome, comenzando por intentar recuperar la confianza perdida entre ahorradores e inversionistas.

Temores crecientes

Pese a los anuncios de la Casa Blanca y de la Fed (Banco Central) de hacer todo lo posible para afrontar la mayor debacle financiera desde la 'gran depresión' de 1929, ni los mercados mundiales ni los propios contribuyentes estadounidenses le creen a las medidas de sus autoridades económicas. Al fin y al cabo fueron sus políticas de poco control y pobre regulación financiera las que llevaron a la crisis.

Además, el plan de salvamento les costará a los contribuyentes 700.000 millones de dólares y no están dispuestos a que ese golpe a su bolsillo pase por alto, pues se interpreta como una ayuda a los banqueros a costa del erario público cuando fueron ellos los grandes responsables de la crisis.

Analistas señalan que la cuenta de cobro será, por ahora, de carácter político para el gobierno de Bush.

El tema ha sido, obviamente, centro de debate en la campaña a la Presidencia de los candidatos John McCain (republicano) y Barack Obama (demócrata) que la han utilizado para tratar de ganar la simpatía de los electores.

Hasta el momento, las encuestas indican que Obama ha obtenido mejores dividendos al culpar al gobierno Bush de ser el responsable de la crisis financiera y de la recesión económica que ya se siente entre los estadounidenses.

Aunque técnicamente, la economía de EE.UU. aún no se encuentra en recesión, pues se necesitan variaciones negativas del PIB durante dos trimestres consecutivos, en la práctica ya se está sintiendo en la vida diaria de los habitantes de ese país, especialmente en la pérdida de empleos.

La asociación empresarial The Conference Board calcula que la tasa de desempleo podría superar el 7 por ciento en la segunda mitad del 2009. Otros analistas creen que a ese nivel podría llegarse al cierre de 2008.

Los ejemplos de liquidación de trabajadores son cada día más comunes. La compañía EBay, especializada en subastas por Internet, anunció esta semana la eliminación de 1.000 puestos de trabajo, es decir, un 10 por ciento de su planta global.

Si de comercio real se trata, un indicador clave son las ventas de automóviles en el mercado estadounidense. En septiembre pasado, las ventas de autos registraron caídas de 16 por ciento para General Motors, 34 por ciento para Ford y 30 por ciento para Chrysler y Toyota.

A cuidar los depósitos

Como sucede en toda crisis financiera, el mayor reto es recuperar la confianza perdida de inversionistas y ahorradores en el sistema financiero. Al fin y al cabo, la confianza es el mayor activo que puede tener ese sector de la economía en cualquier parte del mundo y perderla es abrir la puerta a los retiros masivos del público.

Por eso, tanto en EE.UU., como en Europa, las medidas más urgentes que se han adoptado por estos días están diseñadas para proteger los depósitos de los ahorradores.

Por ejemplo, en el plan de rescate financiero, Estados Unidos amplió de 100.000 a 250.000 dólares el seguro de depósitos a los clientes bancarios.

A su vez, la Unión Europea aumentó la garantía de esos depósitos de 20.000 a 50.000 euros (unos 27.200 a 68.200 dólares). Esto significa que ahora, en caso de quiebra de una entidad financiera, cada depositante puede recuperar hasta los 50.000 euros señalados. 

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