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A ESTAS ALTURAS DEL AÑO pasado el alza de precios de los alimentos y en las cotizaciones de los combustibles, habían dejado de ser una preocupación. Nadia se había imaginado que ahora, 12 meses después, los precios serían el 'coco' de la economía mundial. Y lo peor es que la crisis hipotecaria en Estados Unidos aún no ha tocado fondo y sigue en un proceso lento de deterioro.
Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtieron hace un par de semanas que la escalada de los precios de los alimentos y de los combustibles está produciendo graves efectos macroeconómicos (alta inflación) en todo el mundo y especialmente en las economías emergentes, por lo cual llamó a los gobiernos a ajustar sus políticas y adoptar medidas en los campos fiscal, monetario, cambiario y comercial para impactar lo menos posible los presupuestos.
En lo que toca a Estados Unidos, los analistas catalogan la situación como de 'pronóstico reservado', pues la crisis del sistema financiero es más significativa de lo que se esperaba. El mercado accionario sigue registrando caídas por la situación del sistema financiero e hipotecario y se acentúa por estos días por las noticias que llegan en el sentido de que varias compañías financieras no levantan cabeza y, por el contrario, siguen registrando pérdidas, por efecto de la crisis de las deudas hipotecarias.
El nerviosismo se da a pesar de que la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro anunciaron medidas para ayudar a dos de las firmas hipotecarias más grandes de Estados Unidos, Fannie Mae y Freddie Mac, que siguen afectadas por la crisis del sector, y que en conjunto respaldan 5,3 billones de dólares de la deuda hipotecaria, la mitad del total de la deuda de ese país. La inflación afecta a todos. La verdad es que casi ningún país escapa al problema de escalada de precios. Ya el Banco Central de Chile se pronunció en este sentido y a través de su presidente José de Gregorio, advirtió que si no se llevan a cabo acciones de política monetaria, lo más probable es que la inflación se perpetúe en niveles muy altos, que en el caso chileno ya llega a 9,5 por ciento anual. "De ocurrir esto, retornar a la estabilidad de precios será mucho más costoso", advirtió De Gregorio, y llamó a moderar el gasto público y privado.
Por su parte, Perú, aunque tiene uno de los niveles más bajos de inflación anualizada (5,71 por ciento), ya tomó medidas. El Banco Central de Reserva elevó la semana pasada la tasa de interés de referencia de 5,75 por ciento al 6 por ciento para evitar precisamente que impacten en la inflación los aumentos de los precios internacionales de alimentos y combustibles.
El Salvador tampoco escapa a la situación y registra en los seis primeros meses una inflación anualizada de 9,02 por ciento. Y Argentina también está en aprietos. Mientras que organismos privados indican que la inflación anual llega al 30 por ciento, cifras estatales (de las que se duda) la ponen en un 10 por ciento.
Por Europa el panorama no es diferente. La economía de España no atraviesa por su mejor momento, lo cual ha incidido negativamente en la popularidad de José Luis Rodríguez Zapatero. Por un lado, la industria de la construcción comenzó a enfriarse en el 2007 y va en picada por el aumento de las tasas de interés y el endurecimiento del crédito por parte de los bancos. El desempleo ha comenzado a subir y está cercano al 10 por ciento, la inflación ha llegado al 5 por ciento anual y muchos españoles tienen dificultades para pagar las hipotecas de sus viviendas.
Y Japón tampoco es ajeno al fenómeno y analiza una posible reducción de la meta de crecimiento para este año. ¿Y Colombia? Colombia no es la excepción a la regla. La inflación anualizada ya llega al 7,18 por ciento, lo que desde ya evidencia que no se cumplirá la meta fijada para el año entre 3,5 y 4,5 por ciento.