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Sin embargo, el Gobierno y analistas dan por descontado que en el segundo semestre del año cederá la ola alcista de los alimentos en el país.
Lo cierto es que Colombia tiene un punto a su favor en toda esta oleada mundial de altos precios: China e India están creciendo y eso tiene en aumento las cotizaciones de las materias primas. "Se habla de ferroníquel a precios altos, carbón a precios altos, el petróleo igualmente, aunque también preocupa, y eso nos ha permitido sostenernos", dice el investigador de Fedesarrollo, Mauricio Reina. Y es que uno de los sectores que más impulsó la economía en el primer trimestre fueron las exportaciones, y en este tema han sido fundamentales los precios más que el volumen. Pero lo que reflejan las cifras de la industria, del comercio y de las ventas, entre otros indicadores, es que la desaceleración de la economía sí es significativa.
A ello se suma -dice Reina- la desaceleración del consumo doméstico y de la inversión, esto como consecuencia de las altas tasas de interés que era, en últimas, lo que buscaba el Banco de la República. Mientras China e India sigan demandando alimentos, entre otros productos, Colombia se mantendrá.
Lo cierto es que ahora el gran dilema es para los bancos centrales del mundo, porque, o permiten que se profundice la desaceleración para atajar la inflación y aumentan tasas de interés, o le apuestan al crecimiento y dejan que la inflación siga el curso que hoy trae.