Aunque Colombia sigue rajada por las agencias calificadoras de riesgos, hay altas probabilidades de que en poco tiempo logre tener grado de inversión.
PESE A SER UNA de las mejores alumnas en Latinoamérica, pues no solo hace todas las tareas sino que nunca ha incumplido con sus compromisos financieros, Colombia sigue rajada por las agencias calificadoras de riesgos, que le dieron su visto bueno a cuatro países de la región, pero que piensan que el país todavía no merece recuperar el tan anhelado grado de inversión, una evaluación que le permitiría recibir más recursos del exterior y que tuvo entre sus manos hasta 1999.
Contrario a lo que se podría pensar, no es la situación de orden público la que motiva a Standard & Poors's (S&P), Moody's y Fitch -las tres principales calificadoras del mundo- a mantener a Colombia en un nivel por debajo del grado de inversión (el cual se calcula en una escala que va de D a AAA, donde la última es la mejor). El problema es de índole fiscal, pues básicamente lo que se mide con estas calificaciones es la probabilidad de que el Gobierno incumpla con sus deudas.
Si bien las calificadoras han venido mejorando la nota del país, basadas en la recuperación económica de los últimos cinco años, consideran que todavía existen muchas dificultades para cambiar su percepción por la cantidad de gastos que tiene el Gobierno y que se evidencian específicamente en tres frentes: las transferencias territoriales, las pensiones del Seguro Social y el pago de intereses sobre la deuda, que equivalen a casi el 15 por ciento de los ingresos.
Aunque son muchas las voces que han pedido que las calificadoras sean más benévolas con Colombia, comenzando por la del mismo presidente Uribe, lo cierto es que por ahora las notas se mantienen incólumes. Lo llamativo es que países vecinos como Perú y Brasil, que se encontraban en un nivel por debajo del grado de inversión, ya lograron mejorar su calificación. Hoy el grupo de países latinoamericanos que gozan de este privilegio son, además de Brasil y Perú, México y Chile.
Pero ¿qué implica que Colombia todavía no haya conseguido mejorar su calificación? La respuesta es simple: es un país menos seguro para invertir y, por consiguiente, menos competitivo en Latinoamérica.
Una mejor nota
"A las calificadoras les pagan por ser lo más escépticas posible, pues su labor es hacer recomendaciones a los inversionistas y no quieren correr el riesgo de equivocarse", dice Alberto Bernal, analista del banco de inversión Bear Stears y quien considera que hace rato Colombia se merecía una mejor nota.
Lo curioso es que pese a que Colombia aún no ha logrado gozar de este privilegio, los mercados internacionales de valores son asiduos compradores de bonos de su deuda externa.
Por su parte, José Fernando Restrepo, analista de Interbolsa, cree que si bien Colombia tiene buenos indicadores, incluso en algunos campos mejores que los de Brasil, aún hay temas que el Gobierno debe resolver. "No se modificará la percepción mientras haya déficit en el presupuesto de la Nación, el cual es poco flexible -dice-. Las cosas van a cambiar cuando Colombia pueda invertir sin necesidad de endeudarse".
Así mismo, Nicolás Mejía, de Correval, indica que un factor que tienen en cuenta los inversionistas internacionales con relación a Colombia es que los indicadores macroeconómicos sean sostenibles y por eso hay que propender a que esto suceda. "Ellos están atentos a que la recuperación económica no sea solo un auge temporal, sino que las cifras se mantengan", precisa.
El ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, es más optimista y cree que lo que le falta al país para conseguir esa calificación es reducir en cuatro puntos su relación de deuda sobre el Producto Interno Bruto (PIB) -que está en 28 por ciento-, así como seguir haciendo el ajuste fiscal, pues el gasto en pensiones y en seguridad democrática equivale al 5 por ciento del PIB.
Pero, independientemente de las barreras que las calificadoras le siguen viendo al país, entre los operadores de los mercados de valores empezó a surgir un gran optimismo con respecto a que Colombia obtendrá muy pronto una buena nota.
Su positivismo se basa en que el grado de inversión de Brasil fue otorgado sorpresivamente por S&P, y lo mismo le puede pasar al país. Es más, un informe del Citigroup, citado por la agencia Bloomberg, así lo presagia. Geoffrey Dennis, analista de esa multinacional financiera, le envío una nota a sus clientes diciéndoles que "Colombia parece que va a ser el quinto país latinoamericano con alta calificación".
Incluso, en las bolsas algunos especuladores ya lo dan por hecho y por eso el precio de la acción del Bancolombia en Estados Unidos (que se conoce con el nombre de ADR) llegó el viernes a un precio histórico de 42,50 dólares. "Habrían subido más empresas colombianas, pero solo lo hizo Bancolombia porque es la única firma nacional con ADR", agrega Alberto Bernal de Bear Stears.
Así mismo, dentro del país, la Bolsa está experimentado una mini euforia, pues desde que se conoció la noticia de Brasil, los precios de las acciones subieron en promedio 3,64 por ciento en solo dos días y volvieron a los niveles de principios de enero, es decir, anteriores al inicio de la crisis financiera que se desató en todo el mundo por culpa de los créditos hipotecarios de alto riesgo de Estados Unidos, conocidos como 'subprime'.
Así las cosas, todo indica que las buenas noticias no tardarán en llegar.