Gobierno le puso la lupa a 12.000 evasores

Las cuentas del régimen contributivo en salud no cuadran.

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"SÉ QUE NOS VAN A LLOVER rayos y centellas", anticipó el vicepresidente de la República, Francisco Santos Calderón, al anunciar el pasado lunes 25 de febrero que la próxima semana el Ministerio de la Protección Social enviará más de 12.000 cartas a igual número de personas donde les harán un "amistoso pero urgente llamado para arreglar sus cuentas con la salud".

Se trata de una selecta lista de abogados, médicos, ex magistrados, consultores, asesores, periodistas, "ilustres académicos", según Santos y el titular de la cartera de la Protección Diego Palacio, que hacen parte de una también selecta lista de colombianos cuyos ingresos mensuales superan con creces a los de la inmensa mayoría de trabajadores.

¿Y cuál es el problema que esa docena de miles de personas ganen más que millones de asalariados y trabajadores independientes? "Que están declarando que su ingreso es infinitamente menor al que estamos absolutamente seguros que devengan, para así pagar menos aportes a salud", dijo Santos al presentar el Sistema Integral de Información de la Protección Social (Sispro).

¿Evasión o elusión de aportes? Cualquiera que sea la respuesta, las autoridades estiman que esos 12.000 cotizantes independientes han dejado de pagarle al régimen contributivo de salud alrededor de 300.000 millones de pesos, parte de los cuales debería estar alimentando los recursos para atender la salud de los más pobres.

El listado de esos presuntos evasores o elusores fue el resultado de un primer análisis que, en octubre y noviembre pasados, hizo el Ministerio de la Pro-tección Social de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila), uno de los componentes del Sispro, y el cruce de datos con la Dian, el sistema financiero y de tarjetas de crédito y las aseguradoras, entre otras fuentes de información.

 La conclusión es que los ingresos declarados como base para el pago de las cotizaciones a la seguridad social no coinciden con los suministrados para otros efectos, lo que implica que alguien está mintiendo.

Después de los sinsabores, problemas y dificultades a los que se enfrentaron muchos contribuyentes -principalmente los pequeños y los trabajadores independientes-, cuando hace dos años se inició la aplicación de la Pila, mediante la cual se hace un solo pago y sobre la misma base de los aportes a salud, pensiones, riesgos profesionales y los parafiscales al Sena, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) y cajas de compensación familiar, ese esquema electrónico comienza a mostrar resultados en uno de sus frentes: la lucha contra la evasión y la elusión.

Pero más allá del nerviosismo, la molestia, el enojo por las cartas y la metida de la mano al bolsillo de una parte de esas 12.000 personas, o todas, para ponerse al día con el sistema de salud, un número 33 veces mayor que el anterior de trabajadores independientes enfrentará serios problemas para continuar en el régimen de salud paga desde la semana próxima, cuando ellos y los llamados pequeños aportantes (empresas con menos de 20 cotizantes) tengan que utilizar la Pila para cumplir sus obligaciones con al seguridad social.

Hasta este mes los pequeños aportantes y los 800.000 trabajadores independientes tenían la opción de pagar la seguridad social con formularios físicos. 400.000 de los independientes ganan máximo un salario mínimo mensual (461.500 pesos) y solo cotizaba a salud (a una EPS o a la del Seguro Social), pues el ingreso no le alcanza para aportar a pensiones.

El uso obligatorio de la Pila a partir de marzo no les permitirá el solo aporte a la salud (12,5 por ciento del ingreso), sino que tendrán que incluir el correspondiente a pensiones (16,5 por ciento). Por lo tanto, automáticamente saldrán del sistema. Aún no se sabe cuál será la decisión del Gobierno para no dejar sin servicios de salud a esos 400.000 trabajadores independientes y a sus aproximadamente 800.000 beneficiarios.

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