LOS NUMEROSOS escándalos sobre captación masiva e ilegal de fondos tienen asombrado al país. Cuando se analiza la información sobre este tema es posible reconocer dos mecanismos conocidos: la pura y simple captación irregular, y los sistemas de pirámide.
Sin embargo, junto a estos parece estarse masificando otro sistema indebido de captación con el cual estamos menos familiarizados y que se conoce técnicamente como "esquema de Ponzi", nombre que obedece al célebre estafador Charles Ponzi (ver recuadro).
Las pirámides y los esquemas de Ponzi tienen en común un elemento esencial: se trata de mecanismos financieros insostenibles. Es decir, con el tiempo es inevitable su colapso. Normalmente un esquema de Ponzi colapsa más rápido que una pirámide, pero ninguno de los dos puede tener un desenlace diferente.
¿Cómo funciona un esquema piramidal? Una persona convence a otras de que le entreguen dinero y, a su vez, ellas convencen a otras de hacer lo mismo y así sucesivamente. Es decir, en el esquema piramidal no hay en realidad una inversión ni una actividad financiera como tal, sino que las ganancias se obtienen por la mera actividad de introducir más participantes al juego.
Claro está, a medida que se desciende en los niveles de la pirámide, es necesario que el número de personas que ingrese a ella sea cada vez mayor. Cuando el reclutamiento de nuevos participantes disminuye, ya sea por desconfianza, por exposición pública del esquema o simplemente porque el número que se requiere es ya demasiado grande, la estructura colapsa y las personas que están en la base de la pirámide, es decir, el mayor número, pierden el dinero invertido y no ganan nada.
Administradores prófugos
El esquema de Ponzi es más riesgoso y agresivo. Consiste en que una persona o una empresa ofrece al público una oportunidad de inversión que paga rendimientos desmesurados en muy corto plazo. Atraídos por la perspectiva de grandes ganancias, algunos se apresuran a depositar dineros. Llegado el plazo, reciben las ganancias prometidas. Satisfechos y orgullosos de su astucia, hacen saber esto a otras personas, algunas de las cuales corren a aprovechar la oportunidad. De boca en boca, muchos van llegando al sistema.
Pero, a diferencia de lo que haría una entidad financiera normal, el administrador de un esquema de Ponzi no invierte los dineros que le llegan, sino que los utiliza para pagar los elevados rendimientos que ha prometido. Es decir, los rendimientos de los primeros "inversionistas" salen directamente del dinero que han llevado quienes llegaron después. Las ganancias se pagan para dar la impresión de que el sistema sí funciona y sí cumple con lo prometido, cosa que atrae más gente.
Pero como esto no puede hacerse más que por un tiempo muy limitado, algún día el administrador se esfumará con el dinero que tenga en su poder, bien sea porque el mecanismo ya se ha hecho insostenible o porque levanta sospechas y atrae la atención de medios y autoridades. La mayoría de los participantes pierde todo lo que entregó.
Ganancias descomunales
Varios indicios muestran que, en los recientes escándalos de captación de dinero, muchos casos pueden corresponder al esquema de Ponzi. En un informe de febrero 16, El Tiempo habla de empresas que, ofreciendo gigantescas rentabilidades, atraen a personas que depositan sumas pequeñas. Luego llegan otras que depositan sumas más altas. Hasta que un día todos encuentran cerrada la oficina que les prometía riquezas. Otro indicio: muchas personas afirman haber recibido las ganancias prometidas, que son del 30 o 40% mensual, en tiempos en que un CDT ofrece, si acaso, una rentabilidad cercana al 9% anual.
Además, en muchos casos, el promotor del negocio es quien recibe los dineros. Cosa que no sucede en una pirámide, donde el promotor inicial rápidamente se pierde de vista, oculto tras la multitud de nuevos participantes que van llegando en cada nivel.
Pero lo dramático de estas captaciones ilegales de dinero es el respaldo que siguen dando a estos negocios muchos de sus participantes, pese al evidente e inexorable peligro que conlleva. Dicen algunos que esta es la única forma de que los pobres puedan acceder a una inversión. Otros culpan a los medios de comunicación de precipitar el colapso de estos esquemas por haberlos expuesto, cosa que lamentan, pese a que de todos modos el desplome iba a suceder tarde o temprano.
EL ESQUEMA DE PONZI
Charles Ponzi nació en Italia en 1882 y emigró a Estados Unidos en 1903, a donde llegó con tan sólo dos dólares en el bolsillo. Antes de poner en marcha su célebre esquema, ya había estado en prisión dos veces por fraudes diversos. Valiéndose de su encanto personal, en 1920 empezó a reclutar inversionistas para un negocio que ofrecía ganancias del 50% en 45 días, y que funcionaba según el sistema que hoy lleva su nombre. Pagó los primeros rendimientos. La voz corrió por toda Nueva Inglaterra y, en un sólo día, Ponzi llegó a recibir un millón de dólares en fondos nuevos. Ganó millonadas y vivió con lujos hasta que el Boston Post investigó y expuso el fraude. Ponzi fue a prisión. Tras salir, fue nuevamente condenado, pero huyó, realizó más estafas, fue deportado y murió en 1949 en medio de la pobreza, luego de intentar sin éxito otros fraudes en Italia y Brasil.
40% ES LA TASA DE INTERÉS mensual que algunas personas han llegado a recibir, según dicen, de ciertas empresas dedicadas a la captación de dinero. Un CDT ofrece, a lo sumo, una rentabilidad de 9% anual.
POR ANDRÉS MEJÍA VERGNAUD,
director del Instituto Libertad y Progreso.