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La burocratización de la compañía también ha encendido las alarmas de los analistas. En el 2002 la empresa contaba con una nómina de 39.354 trabajadores y existía un plan de recorte de personal gradual de 7.000 empleados como resultado de la fusión de las tres grandes operadoras Lagoven, Maraven y Corpoven, en una sola empresa. Hoy la realidad es completamente distinta, pues trabajan en la compañía 113.000 trabajadores, lo que a todas luces sobrepasa las metas que se tenían al comienzo de la fusión.
El cambio en las reglas del juego también ha causado desconcierto. En diciembre pasado Pdvsa les notificó a todos sus clientes que los embarques de crudo deberían ser pagados ocho días después de la entrega, un hecho inédito en la industria mundial, en la que se manejan los desembolsos a los 30 días.
Esto, según los analistas muestra graves problemas de liquidez de una empresa que está siendo el principal motor de la economía venezolana.
El informe de Gente del Petróleo sostiene que los problemas de flujo de caja han obligado a la petrolera a endeudarse por 1.000 millones de dólares con el banco francés BNP Paribas, con 3.500 millones con los bancos japoneses Marubeni y Mitsui, a emitir 7.500 millones en bonos y a solicitar 4.000 millones a China, pagaderos contra ventas a futuro.
El mercado no miente y dice que en Pdvsa está pasando algo. Desde el viernes pasado sus bonos han caído cuatro puntos (de 102 por ciento a 97,9) y el riesgo país alcanzó el 5,33. Estadística que supera el 2,44 de Colombia y sólo se acerca al 4,63 que exhibe Argentina.
"El prestigio de la empresa venezolana está en entredicho y esto lesionará nuestra habilidad para conseguir y renegociar créditos y manejar la emisión de papeles", dijo el ex presidente de Pdvsa, Alberto Quirós Corradi, quien recuerda que "este año se vencen 2.800 millones de dólares en deudas y, por culpa de esta situación, el costo de renegociación puede ser muy alto".