Febrero 6 de 2008

¿Congelar precios a lo Chávez?

Empieza a notarse la desesperación de las autoridades por las alzas indomables de precios.

LA PROPUESTA DEL MINISTRO de Hacienda Óscar Iván Zuluaga, de mantener el pacto de precios en alimentos, que estuvo vigente en diciembre y febrero, suena a desesperación. La idea la lanzó tres días después de saberse que los alimentos siguen como los principales responsables de que las alzas de precios se alejen cada vez más de la meta fijada por el Banco de la República.

Y suena a desesperación porque pide mantener el pacto de precios congelados, cuando se acaba de saber que justo en pleno pacto la comida subió a un ritmo anual de más del 8% mientras el país ve de cerca el drama del desabastecimiento en Venezuela, atribuido por numerosos observadores a los controles de precios establecidos por el presidente Hugo Chávez desde hace tres años.

Lo cierto es que las autoridades y los colombianos en general están asistiendo con sorpresa a mayores ritmos de aumentos en los precios de la canasta familiar. El Banco de la República ha aplicado varias alzas a sus tasas de interés para que la gente compre menos y no las presione, pero entre las principales razones para que aumente la inflación hay al menos una que no parece ser controlable con los intereses del Banco de la República: los alimentos están subiendo impulsados por razones mundiales y no domésticas. No se encarecen porque haya más demanda -más voluntad de comprar de los colombianos-, mientras que las tasas de interés apuntan a frenar la demanda.

En el Banco de la República, sin embargo, los codirectores siguen viendo la demanda con preocupación y por lo tanto podrían subir de nuevo los intereses a finales de este mes. El gerente del Banco José Darío Uribe, adviritó que en este momento para la junta del Emisor las alternativas son claras, subir o dejar quietas las tasas de interés. Pero de ningún modo se contempla bajarlas. Desde el Gobierno, nuevas alzas de los intereses son vistas con temor, por cuanto ya hay conciencia de que la producción este año desacelerará y con intereses más altos la desaceleración podría ser mayor. Dicho temor puede explicar, entonces, la salida desesperada de pedir más pactos de precios de alcances dudosos.

Para el ministro de Hacienda Óscar Iván Zuluaga, es claro el impacto que han generado los altos precios de los biocombustibles y del petróleo en los alimentos, pues todos los mercados internacionales se han visto afectados, ya que estos golpean directamente la cadena de procesados y de insumos. El segundo, es el componente estacional y cíclico que se presenta en algunos alimentos que durante unos meses siempre tienden a subir, mientras que en otros se normalizan. "El país en este momento vive una circunstancia de inflación de alimentos muy severa, presionada por las condiciones del mercado internacional, efecto que hacía rato no se veía y que será una constante en el comportamiento del mercado en los próximos meses", dice Zuluaga.

 Sin embargo, agrega que el ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, ha informado que ve unas condiciones normales de abastecimiento en cuanto a producción y disponibilidad, reportes que brindan tranquilidad. Por ello, explica, que hasta la fecha no se ha contemplado la opción de importación masiva.

No a control de precios

"Vemos que el comportamiento de la inflación cuando se excluyen alimentos no regulados, donde impacta el efecto externo, el climático y el de los precios del petróleo, es de ajuste dentro de unas metas razonables. Debido, fundamentalmente, a que el mecanismo de tasa de interés ha contribuido a mejorar el comportamiento de la demanda", manifiesta Zuluaga.

 El Ministro subraya que las alzas de los intereses ya han logrado el efecto deseado de frenar la demanda. Es decir, que más que un problema monetario, que se controla con las tasas, obedece a choques de oferta. Por lo tanto, posiblemente vote, como miembro de la junta del Banco de la República, por no subir más los intereses.

De ahí que plantee el pacto de precios como ingrediente adicional para frenar las alzas. "El Gobierno -advierte Sergio Clavijo, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif)- debe salir a apoyar la contención de las presiones inflacionarias, pero no mediante los fallidos controles de precios, sino a través de la reducción de los aranceles de importación de los productos agropecuarios que continúan disparando los precios de los alimentos".

Para Clavijo, los últimos resultados sobre precios constituyen una pésima noticia en materia de lucha antiinflacionaria, lo que exige mejorar urgentemente la actual descoordinación macroeconómica. Además de las medidas sobre aranceles, Clavijo cree que el Banco de la República -de cuya junta hizo parte- está en mora de repensar su cronograma de reuniones, moviéndolas para mediados de cada mes, pues nuevamente se ha presentado el caso en que tuvo que actuar a ciegas, sin saber lo que le esperaba en materia inflacionaria. "Ahora pasará casi un mes antes de que los agentes económicos sepamos cuál es el pensamiento y la reacción del Emisor ante el descalabro inflacionario de enero", expresa.

Entre tanto, los analistas del Citibank consideran que el Banco Central revisará al alza sus pronósticos de inflación de transables, de precios regulados y de alimentos. "El Banco tendrá que revisar a la baja su proyección de inflación de no transables, debido a que espera un menor crecimiento del PIB y porque en diciembre  la sobreestimó", explican.

Para Fedesarrollo los cambios permanentes en el desarrollo económico mundial, los cambios alimenticios en China y la demanda de biocombustibles, que dispara la demanda de maíz, serán determinantes en 2008. Además, agregan, el dinamismo de la demanda mundial puede verse reforzado por las medidas expansionistas que han tomado los bancos centrales de los países desarrollados para dinamizar sus economías.

"Es importante que el Emisor siga monitoreando los agregados monetarios y el crédito, entre otros, y que mantenga su postura restrictiva. Ello  sin perjuicio de poder regresar a una política neutral o expansiva, de ser necesario", sostienen los expertos de Fedesarrollo.

Y concluyen que solo cuando el panorama de inflación de mediano plazo esté más claro, y se tenga certeza sobre el desenlace de los temas internacionales, especialmente Estados Unidos y Venezuela, podría iniciarse un recorte de las tasas de interés en caso de que un enfriamiento de la economía lo requiera.

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