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Igualmente, y contrario a la política que plantea Sarmiento, respaldan la flexibilización de los controles de capital que dictó el Gobierno a finales de 2007 y coinciden con las autoridades en que los controles de capital son ineficaces a largo plazo. También manifiestan su preocupación por los signos de recalentamiento de la economía por el acelerado crecimiento entre 2006 y 2007, que se evidenció en el resultado de la inflación, y alertan por el creciente déficit en cuenta corriente.
Otros analistas señalan que uno de los peligros del déficit en cuenta corriente en este momento es que ante una profundización de la crisis mundial que afectaría a Colombia, saldrían capitales extranjeros que son los que financian buena parte de ese déficit.
El FMI recomendó al Gobierno trabajar para lograr un crecimiento sostenido y la estabilidad en los precios. Respaldaron la medida del Banco de la República de elevar las tasas de interés para controlar el recalentamiento y sugirieron a las autoridades estar alertas para que, en caso de ser necesario, se apriete el cinturón. Ante la perspectiva de una posición fiscal expansiva en 2008, la mayoría de directores instó a las autoridades a mantenerse alerta para aplicar medidas fiscales restrictivas con el fin de ayudar a reducir presiones de exceso de demanda. Algunos directores consideraron que no se deben tomar más medidas fiscales hasta que se conozca el efecto sobre la demanda interna de las medidas de política monetaria restrictiva adoptadas desde el año pasado.
Es muy prematuro para proyectar el daño que pueden hacer en 2008 los problemas del entorno mundial. Asegurar que vendrá una recesión, o una desaceleración profunda, puede ser tan equivocado como irresponsable. Lo que nadie puede negar es que los próximos meses serán mucho más turbulentos para los capitanes del barco.