La crisis mundial llegó más temprano y con más fuerza de lo que se esperaba

Las bolsas de valores vivieron jornadas de nerviosismo. La del Brasil, el martes pasado, tuvo su dosis aunque el gobierno asegura que ese país está blindado frente a la crisis. Foto: EFE

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EN LOS GRANDES CENTROS de la economía mundial se sabía que el nuevo año, 2008, sería muy movido. Pero casi nadie se imaginó que vendría una crisis tan pronta y tan profunda como la que surgió esta semana, cuando las bolsas de valores de las grandes capitales sufrieron sus peores caídas en varios años, con pérdidas comparables, por su magnitud, a las que produjo en 2001 la incertidumbre sobre el futuro de la humanidad desencadenada por los ataques de Al Qaeda el 11 de septiembre.

El atentado contra la estabilidad económica a comienzos de esta semana también fue motivado por el miedo. 

Pero en esta ocasión el culpable no fue el terrorismo sino la expectativa sobre la inminencia de una recesión en Estados Unidos. El temor a que el gran comprador tenga que disminuir sus importaciones y perjudicar así a las industrias del mundo que producen para el gran mercado de la primera potencia mundial.

¿Llegó ya la temida recesión de Estados Unidos? La respuesta a esta pregunta decisiva no es muy clara. Los economistas consideran que esa peligrosa situación surge cuando hay dos trimestres seguidos con tasas decrecientes de crecimiento, y eso no ha pasado en Estados Unidos, donde el tercer trimestre de 2007 fue positivo. Solo cuando se conozca la cifra del aumento del PIB en el periodo enero-marzo del nuevo año, en comparación con 2007, se podrá decir con certeza si llegó la recesión.

Sin embargo, algunos analistas consideran que hay señales inequívocas de que el mal ya se produjo.

Paradójicamente, las medidas tomadas por el Gobierno del presidente George W. Bush y por la Reserva Federal (el famoso FED) han sido tan severas que solo se entenderían como antídoto para la recesión inevitable.

Bush anunció el pasado viernes 18 un paquete de medidas para inyectarle recursos a la economía, con subsidios y rebajas de impuestos, por valor de 150.000 millones de dólares.

Y el martes, el FED sorprendió a la opinión pública con una reducción en la tasa de interés de 0.75%. Lo hizo después de un puente, porque el lunes fue festivo, y en una reunión extraordinaria pues la próxima, en la agenda pública, estaba prevista para el 29 de enero.

Los dos anuncios produjeron inquietudes. Por la urgencia y por la magnitud, "crearon más miedo que tranquilidad", según The Economist. Difundieron la percepción de que el gobierno y el FED, que tienen toda la información, están muy convencidos de que la recesión está a la vuelta de la esquina.

 El lunes y el martes hubo profundas caídas en las bolsas de Asia y un evidente nerviosismo en las de Europa, lo cual significa que "el mundo actúa con la convicción de que la verdadera locomotora de la economía internacional todavía es Estados Unidos, y no la China", asegura el ex ministro Mauricio Cárdenas. Porque la crisis, en sentido estricto, es solo de Estados Unidos. Tiene que ver con los problemas que surgieron el año pasado en el mercado hipotecario.

La falta de pago de deudas que se habían contraído fácilmente, sin muchas garantías y con altas tasas de interés: las subprime (préstamos de alto riesgo), que hoy son motivo de atención en los cinco continentes. Grandes empresas financieras y bancarias sufrieron pérdidas multimillonarias que a su vez han sido la fuente de los temores de quiebras, despidos y desaceleración de la economía.

El contagio a Asia y a Europa se ha producido por dos vías, según el presidente de Anif, Sergio Clavijo. Una, la existencia en algunos países de situaciones en el mercado hipotecario que pueden llegar a ser parecidas a las que llevaron a la crisis del año pasado en Estados Unidos. Y la otra, el "rebote" de la situación de la economía estadounidense: los hogares han perdido capacidad de compra, puede haber despidos, la economía puede irse a la recesión, y se debilitarían sus importaciones.

¿Qué sigue?

Los temores han llevado a los inversionistas en las bolsas de valores a buscar más liquidez ¿por eso venden las acciones y empujan sus precios hacia abajo¿ para evitar riesgos futuros.

Las preguntas que flotan en el ambiente son sobre si seguirán las caídas y si se volvió imparable la bola de nieve. La rebaja de las tasas de interés anunciada el martes a primera hora tuvo efectos positivos inmediatos.

Las bolsas asiáticas habían vuelto a caer, y tanto las europeas como la de Nueva York abrieron con tendencia a la baja pero con el paso de las horas se estabilizaron, lo cual produjo un alivio esperanzador que, sin embargo, no puede entenderse como un fin de la crisis.

Después de lo ocurrido "hay más personas que piensan que hay recesión", dice Mauricio Cárdenas, y los problemas de fondo no se han esclarecido: la debacle de las subprime, las posibilidades de que haya más entidades financieras golpeadas y la sospechas de que hay pérdidas mayores de las que se han revelado hasta ahora.

 La mayor parte de los pronósticos suponen que los malos días no han pasado y prevén, en consecuencia, una reducción del crecimiento en Estados Unidos.

Al final solo hay dos escenarios posibles. El optimista: que las recientes medidas resulten exitosas y, después de una desaceleración en el primer semestre, venga una recuperación en el segundo. Y el pesimista: que la bola de nieve pérdidas financieras, despidos, baja en el crecimiento, recesión, extensión de los problemas a otros países- siga creciendo.

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