¿CÓMO HACER PARA que los gastos de diciembre no se conviertan en el dolor de cabeza de enero? Esa es la pregunta que trasnocha a muchas personas en época de Navidad. Y no caer en la feria del gasto desproporcionado no es una tarea fácil puesto que los comerciantes hacen sus mejores esfuerzos para seducir a los compradores, teniendo claro que el 30% de sus ventas del año las realizan durante los últimos tres meses. Incluso, las mismas instituciones financieras ponen las tentaciones, como Colpatria que ofrece diferir el pago por dos meses, pero solo el capital, los intereses sí se pagan con cada cuota.
También hay tentaciones como la de Codensa, que ofrece pagar en febrero las compras de diciembre. Los compradores deben saber que los intereses son los más altos, 31,89 por ciento efectivo anual, el máximo permitido por la Superfinanciera.
Si en el panorama de diciembre está buscar crédito para regalos y parranda hay que tener en cuenta que el Banco de la República aumentó las tasas de referencia y que el costo de los créditos va para arriba. Un informe de la Asociación Bancaria señala que, como consecuencia de las medidas del Emisor, el costo del crédito está en alza.
En el caso de los préstamos, el aumento de tasas se ha dado en todas las modalidades, microcrédito, tarjetas de crédito y de consumo. También dice el informe que el 60% de las entidades con operaciones de crédito de consumo están cobrando tasas del 7 por ciento por debajo del límite de usura.
Pero, ¿cómo disfrutar de la navidad y fin de año sin tener un fuerte guayabo financiero en enero? Suena difícil, pero es posible. Lo primero es una dosis de fuerza de voluntad y un toque de disciplina.
El mejor consejo es ser previsivo y sobre todo prudente. No hay que dejarse tentar por los gastos con tarjeta de crédito, pues estas suelen dar la más fuerte resaca luego de la fiesta. Lo mejor es no utilizarlas, a menos que sea para compras a corto tiempo o situaciones de emergencia. Un buen ejercicio es acordarse cuánto dinero se invirtió el año pasado en regalos, fiestas y vacaciones. "Si las utiliza, asegúrese que tendrá recursos para pagarlas a lo largo del año. Aunque de positivo tiene que le devuelven dos puntos del IVA", señaló Beatriz Marulanda, experta en microfinanzas.
Los conocedores aconsejan planear la navidad, hacer un presupuesto y establecer unos rubros para evitar despilfarros, que incluyan desde lo más elemental, como transporte, comidas, decoración y lista de regalos, hasta vacaciones y 'grandes gustos', como la compra de un televisor. Además sugieren madrugarle al fin de año para evitar congestiones y conseguir mejores precios.
Es bueno que quienes compren con tarjeta de crédito difieran a una sola cuota, de manera que puedan utilizar parte de sus ingresos adicionales, como primas o bonos por desempeño, para cubrir estos gastos. "Hay que tener en cuenta que el cupo de la tarjeta de crédito no es un ingreso adicional. Hay que pagarla, incluso en meses donde no hay ingresos adicionales", dice Adriana Sancipa, analista de finanzas personales de la Universidad de la Sabana.
En caso de que el presupuesto para regalos sea limitado, lo mejor es reducir el número de personas a quienes se le van a hacer obsequios. Otra alternativa para salir bien librado es jugar al amigo secreto entre la familia, puesto que puede resultar más barato.
Los expertos aconsejan ahorrar, aunque suene contradictorio en una época de tanto gasto. Aprovechando que llegan las primas y los ingresos adicionales es bueno destinar, por lo menos un 10% de lo que se reciba destínelo a un fondo de ahorro.
Pero si por algún motivo el ánimo de fiesta lleva a gastar más de la cuenta se debe tomar el asunto con calma. En primer lugar, hay que determinar el monto de las obligaciones y su plazo. Lo más importante es tratar de liquidar las deudas con los mayores intereses con abonos extraordinarios, de manera que no lleguen las vacaciones de junio y todavía ronden los gastos de diciembre. Otra alternativa es refinanciar las deudas con créditos de libre inversión, con tasas más favorables que los de consumo.
Es bueno proyectar y tener en cuenta los compromisos del año próximo y los eventos que requerirán liquidez en los primeros meses, como matrículas de los hijos y obligaciones tributarias.
En últimas, si la euforia de fin de año lleva a desbordarse en gastos, no habrá más alternativa que apretarse el cinturón y dedicarse a pagar todo lo que se despilfarró. Para no verse en esta situación tendrán que moderarse sino quieren pagar en 2008 los excesos financieros de 2007, pues es bastante probable que tanta felicidad le salga costosa a los despilfarradores de diciembre.