Agosto 10 de 2007

En río revuelto

Los grandes hallazgos no han llegado, pero la escasez de equipos para buscar petróleo en Colombia es un hecho.

LA FIEBRE DEL ORO NEGRO no ha dejado de tener consecuencias. Debido a la frenética búsqueda de petróleo en Colombia que ha traído consigo un ritmo sin antecedentes de perforación de pozos exploratorios, la industria de servicios asociada al sector vive una bonanza en la que nadie creía hace pocos años. Según un informe de la empresa consultora Baker Hughes, en junio de 2007 India y Colombia fueron los países, distintos a Estados Unidos y Canadá, que más plataformas petroleras adicionaron a sus esfuerzos de exploración. Ambos agregaron cinco en ese mes, con lo cual la suma ascendió a 81, en el caso de la nación asiática, y a 38 en el del país. De allí que los servicios petroleros se hayan triplicado en precio en los últimos dos años.

Los efectos de ese crecimiento son evidentes. En 2006, las compañías más importantes que ofrecen servicios relacionados con la industria en el país tuvieron mejoras importantes. Es el caso de Schulemberger Surenco, que registró ventas por 427.825 millones de pesos con un crecimiento de 73,1% frente al año anterior. Pride Colombia tuvo ingresos por 244.372 millones de pesos, que le significó un aumento del 40%, y Halliburton terminó el año pasado con ventas por 240.819 millones de pesos, con un alza del 29,5% frente al 2005.

Entre las colombianas se destacó Mecánicos Asociados (Masa), que tuvo ingresos por 80.570 millones de pesos, cuando en el 2005 había registrado 65.306 millones. Esta compañía fue adquirida recientemente por la multinacional holandesa Stork Industry Services.

 "El país y el mundo tienen la necesidad de aumentar la actividad exploratoria. En Colombia se tiene proyectado terminar este año con cerca de 80 pozos explorados, cuando en el 2006 fueron 56 y en el 2005 se llegó a 35. Este hecho, sumado a la necesidad de aumentar las producción de los pozos existentes, incrementaron la demanda por servicios petroleros", manifestó Fredy Castaño, presidente de la Cámara de Servicios Petroleros (Campetrol).

Para Édgar Villamil, presidente de Halliburton, "los costos de los servicios han aumentado alrededor de 50% en los últimos tres o cuatro años, producto de los precios del petróleo y del incremento en precios de insumos como el acero. También por la alta demanda de servicios en todos los países y la creciente inversión extranjera en el sector en Colombia". Durante los primeros cinco meses de este año, al sector petrolero del país llegaron 1.755 millones de dólares en inversión extranjera, con un aumento de 37,2%.

Por esas razones, en Colombia es difícil encontrar disponibles algunos equipos. Debido a las tarifas poco competitivas que se pagaban, las condiciones de contratación y la baja actividad exploratoria, muchos taladros salieron del país entre 1995 y 2003. Pese a los costos de movilización de un sitio a otro, las compañías perforadoras prefirieron ponerlos a trabajar en lugares lejanos, antes que esperar a que fueran contratados a precios que estaban por debajo de los estándares internacionales o bajo contratos que no garantizaban una utilización a largo plazo.

Los expertos de la industria coinciden en que por primera vez, desde 1996, se presenta en Colombia el fenómeno de tener más pozos programados para perforar que taladros disponibles. Incluso, hay proyectos que están en lista de espera. Y en otros casos, se sabe de pozos programados para 2007 que han pedido su turno para utilizar un taladro con casi un año de anticipación.

Entre las posibilidades están algunos en Rusia y Bolivia, pero las compañías están evaluando las características y condiciones para traerlos al país.

"Sería importante que se agilizaran los procesos de importación y se revisaran las cargas de impuestos, como soluciones al cuello de botella", agregó Édgar Villamil.

Por ser la columna vertebral en la búsqueda del oro negro, los taladros representan, además, el mayor costo. Se estima que de la inversión total destinada a la perforación de un pozo, el taladro representa entre el 25% y el 45% del presupuesto. El costo de alquiler de estos aparatos varía de acuerdo con las características del pozo, dimensiones y capacidades; los que se requieren en Colombia oscilan entre 30.000 y 75.000 dólares diarios.

El valor es directamente proporcional al tipo de equipo, el tiempo de permanencia en un proyecto y las características del pozo. Así, los pozos del piedemonte llanero, que tienen una mayor complejidad geológica y que alcanzan profundidades superiores a los 15.000 pies, necesitan aparatos superiores a los 2.000 caballos de fuerza, que son los más difíciles de encontrar.

La necesidad de equipos y servicios es un hecho. Además, la Agencia Nacional de Hidrocarburos anunció la apertura de un esquema de rondas licitatorias para adjudicar varios bloques exploratorios en la última parte del año.

Colombia es uno de los seis países latinoamericanos con potencial energético importante. Sus reservas petroleras probadas se estiman en 1.478 millones de barriles, mientras que las reservas probadas de gas natural se ubican en 7,2 Giga Pies Cúbicos (GPC). También hay que tener en cuenta que el petróleo es la mayor fuente de divisas del país (representa el 27% del total de las exportaciones).

Pese a su potencial, Colombia se mantiene relativamente inexplorada. Mientras que Ecopetrol estima que las reservas potenciales del país son del orden de los 47.000 millones de barriles de petróleo, más del 80% del territorio nacional se mantiene inexplorado. Por ello sería de esperar que la industria de servicios petroleros siga creciendo.

1.755 MILLONES DE DÓLARES sumó la inversión extranjera en el sector petrolero del país durante los primeros cinco meses del año.

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