Los incrementos en las tasas de interés han frenado los préstamos y las medidas se sentirán con más fuerza al final del año.
PESE A LA PETICIÓN de los banqueros y del propio Presidente de la República, el Banco de la República dijo no. En consecuencia subió la tasa de referencia de sus créditos hasta el 9,25%, el pasado 27 de julio. Esa decisión seguramente tendrá efectos en algunas líneas de crédito, tal como ya ha ocurrido con las alzas previas. Los conocedores sostienen que en lo que tiene que ver con los préstamos más onerosos el aumento ha sido de hasta 6 puntos porcentuales.
Bancolombia, por ejemplo, afirma que se han dado algunos ajustes. El crédito de vivienda CPT a 10 años llegó al 1,17% mes vencido, desde el 1% de hace unos meses. El ajuste tuvo como explicación la inflación y el aumento de intereses. Frente a los incrementos, el presidente de la entidad, Jorge Londoño, puso las cosas en contexto: "Hace cinco años teníamos tasas para financiar inmuebles por encima del 30 y 40%, hoy están del orden del 16%", dijo.
Para el analista Mauricio Cabrera, la lógica de las autoridades monetarias ha sido restarle dinámica al crecimiento de la economía que fue de 8% durante el primer trimestre, impulsada por la demanda interna cuya dinámica superó el 11%, y en la cual el aumento en el crédito bancario, en especial el de consumo, tiene mucho que ver. "A mayores tasas menor endeudamiento y menor demanda", explicó.
Juan Carlos Echeverry, analista y consultor, indicó que el aumento era innecesario debido a que los niveles del crédito de consumo estaban bajando. "Estamos llegando a la frontera en el aumento de tasas para no comprometer el crecimiento de la economía. Además, el mercado ya ha descontado que las tasas del Banco de la República llegarán a 9,50%", manifestó. En el mismo sentido se pronunció Andrés Restrepo, gerente de Investigaciones de Corficolombiana, quien consideró que "el último incremento fue apresurado, pues los aumentos anteriores estaban teniendo efectos sobre los desembolsos de créditos. Incluso, la DTF había subido 200 puntos básicos en el último año". El experto pronosticó que hacia finales del año la desaceleración será más fuerte porque la política monetaria tiene rezagos y los efectos no son inmediatos.
Algunos sostienen que la lentitud sobre las tasas de captación y colocación se dio porque los bancos tenían inversiones que salieron a vender para otorgar nuevos préstamos. De hecho, en el año terminado en marzo de 2007 vendieron 8,7 billones de pesos. Otra razón es que la persona que tiene créditos de consumo no ve con claridad los aumentos en su cuota mensual, que es la que le preocupa, aunque ese incremento sea de dos o tres puntos anuales.
Aunque no con la velocidad y profundidad que algunos quisieran, los indicadores muestran que las medidas han empezado a dar resultados. La desaceleración del crédito se ha hecho evidente: en el segmento de consumo, de acuerdo con cifras de la Superintendencia Financiera, después de crecer a una tasa nominal del 48% al finalizar el primer trimestre del año, hoy el ritmo de aumento se acerca al 43%. En el caso de la cartera hipotecaria, que registró un aumento del 20%, a comienzos de julio era del 8,4%, según los desembolsos nuevos.
El crédito comercial, que representa el 56% de la cartera del sistema financiero, luego de crecer al 40% anual al cierre del primer trimestre, ahora lo hace al 25%. También el microcrédito, que al cierre de marzo crecía al 30,5% lo hace hoy al 25,7%.
Algunos analistas creen que todavía la dinámica sigue alta y sería necesario aplicar un nuevo freno. Es el caso de Mauricio Cárdenas de Fedesarrollo, quien piensa que la tasa de referencia debe llegar a 9,5%. Por su parte, la presidenta de la Asociación Bancaria, María Mercedes Cuéllar, dijo que "las tasas de los créditos han venido cayendo; pienso que es conveniente que la Junta del Banco deje actuar las medidas tomadas".
Pero todo indica que la voluntad de torcerle el cuello a la inflación es indeclinable, sobre todo después del dato de aumento en el índice de precios al consumidor conocido la semana pasada. El hecho de que ni siquiera el Gerente del Banco de la República piense que la meta de inflación de 4% anual sea lograble indica que la entidad a su cargo tratará de recuperar la credibilidad perdida. Sea como sea.