Tiene madera

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Ya en el 2002 la compañía estaba reestructurada en costos, con lo cual pudo aprovechar los vientos favorables que vinieron con el repunte de las cuentas AFC para compra de vivienda, que coincidieron con el aumento en la aprobación de licencias de construcción. Al terminar ese año, Pizano facturó 82.813 millones de pesos, 11,5% por encima de la cifra de 2001. La dinámica positiva continuó y en 2004 la empresa vendió 126.528 millones de pesos, impulsada por la construcción. Así, aumentó la demanda por toda la línea de productos, en especial de acabados y los que se utilizan para la fabricación de muebles de hogar y oficina.

Otra de las fortalezas que se aprovecharon en los momentos de turbulencia fue el autoabastecimiento de materias primas. Para asegurar la sostenibilidad de sus procesos productivos, Pizano comenzó en 1980 un proyecto forestal que hoy tiene 20.000 hectáreas sembradas, dirigido a cultivar especies nativas como ceiba roja (cedro macho). Las plantaciones ubicadas en Zambrano, Bolívar y en El Difícil (Magdalena) tuvieron el apoyo de Finagro. Así se desarrollaron proyectos asociativos para sembrar en terrenos que dejaron cultivos como el algodón y la explotación ganadera en la Costa Atlántica, a través de una línea de crédito de 30.000 millones de pesos.

De tal manera, Pizano aporta 4,5 millones de árboles, de las variedades cedro y melina, y se hace cargo de la tecnología y el cuidado. En la actualidad, el 65% de la materia prima que requiere es propia y la proporción restante es adquirida a las comunidades negras que tienen manejos medioambientales sostenibles. El proyecto cuenta con el Sello Verde de manejo sostenible del Forest Stewardship Council.

Ese es un ejemplo más de cómo, a través de decisiones audaces y de mucho valor empresarial, la empresa dejó atrás sus épocas más oscuras. Hoy, Pizano tiene su capacidad instalada con una ocupación superior al 95%, con ingresos en plena expansión, y exportaciones por más de 11.000 millones de pesos a Venezuela, Costa Rica, República Dominicana y Estados Unidos.

"En lo que resta del año, montaremos una línea de recubrimiento, para aumentar 30% la producción de laminados, y un nuevo aserradero en Barranquilla, con una inversión de seis millones de dólares", agregó Camacho. Con el repunte y los nuevos proyectos, Pizano ha incorporado en los últimos tres años 500 trabajadores y su participación es del 46% del mercado de la industria maderera del país. Nada mal para una compañía que fue víctima de un vendaval formidable pero que, como los árboles que procesa, logró sobrevivir gracias a la fortaleza de sus raíces.

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