La refinería de Cartagena será la más moderna del país pero ahora vale 2.000 millones de dólares.
HACE JUSTAMENTE 50 AÑOS comenzó a operar la refinería de Cartagena en el área de Mamonal, en la cual la estadounidense International Petroleum Company hizo inversiones por 33 millones de dólares para procesar 26.300 barriles de crudo por día. Más de una década después, en 1974, la compañía pasó a manos de Ecopetrol que la adquirió por 34 millones de dólares y adelantó obras para elevar paulatinamente su capacidad de producción.
Pero el atraso tecnológico de la planta, particularmente en el tema ambiental, llevó a evaluar la posibilidad de cerrarla o emprender un ambicioso proceso de renovación. Fue precisamente esta última alternativa la que resultó escogida al cabo de innumerables debates y estudios que concluyeron en un resultado concreto durante 2006, cuando la multinacional Glencore ofreció 630,7 millones de dólares por el 51% de la hoy en día existente Sociedad Refinería de Cartagena S.A. El proyecto, avaluado en 880 millones de dólares, consistía en modernizar la planta en todos sus procesos, además de elevar su capacidad de procesamiento de 75.000 a 140.000 barriles diarios.
Sin embargo, hace pocos días el propio presidente de Ecopetrol, Javier Gutiérrez, informó que el costo total de la reconversión podría llegar a 2.000 millones de dólares, pues Glencore había hecho la propuesta de transformar la refinería de manera mucho más radical, elevando su capacidad de procesamiento a un mínimo de 150.000 barriles diarios, de los cuales la inmensa mayoría serán productos de alta calidad y valor, tales como gasolinas para automóvil y avión, gas propano (GLP) y diesel, entre otros.
¿Por qué vale más el plan maestro? El vicepresidente de refinación de Ecopetrol, Federico Maya, explicó que "inicialmente éste se había diseñado para trabajar con crudos livianos y medios pero esta propuesta es distinta porque es para procesar crudos pesados y extrapesados, donde los materiales así como las especificaciones que se requieren son diferentes", dijo. En vista del agotamiento de los crudos livianos tipo Cusiana o Caño Limón, el nuevo enfoque de la política petrolera se dirige hacia otro tipo de combustible, tal como lo están haciendo otros países de la región y cuyo potencial en Colombia es alto.
Pero esa no es la única razón. Otro de los factores que influyó en el aumento de la inversión en la refinería es el incremento en los precios del acero y la fuerte demanda por equipos en el mundo a raíz de los mejores precios del crudo. También está el propósito de hacer énfasis en la producción de diesel, un combustible cuya demanda ha venido creciendo rápidamente en Colombia en los últimos años al pasar de 61.000 barriles diarios en 2002 a 88.560 barriles en 2006, lo cual ha obligado a Ecopetrol a tener que importarlo para poder atender el consumo interno.
La compañía estatal insiste en que, según la propuesta, se empleará tecnología de punta para cumplir con las exigencias ambientales para reducir la cantidad de azufre en los combustibles. El propósito es bajar a 10 partes por millón el azufre que tiene el diesel que se produce en Colombia el cual se encuentra por encima de las 500 partes por millón. "En términos de conversión y de la calidad de los combustibles Cartagena será la mejor del país", agregó Maya.
El anuncio tiene satisfecho al sector privado. Orlando Cabrales, presidente de Propilco, señaló que una vez esté operando la ampliación de la refinería ésta pondría a disposición de la industria petroquímica una mezcla de productos equivalente a 40.000 barriles por día que serán la base para alimentar una planta de olefinas, que son materias primas para la producción de polímeros, plásticos, pinturas y barnices. "Aún sin conocer a fondo los detalles de la nueva propuesta, la ampliación de la refinería es a todas luces fundamental para poder darle vida a este proyecto", sostuvo el empresario.
Y es que de esa manera industrias como Dow, Petco y Propilco, entre otras, podrían dejar de depender en parte de las importaciones de resinas para la fabricación de los diferentes productos. "Sin duda una mayor capacidad de producción es una oportunidad adicional para la industria petroquímica, pero la expansión de la refinería también está relacionada con el hecho de producir combustibles de calidad de acuerdo con los estándares internacionales", agregó Cabrales.
Así las cosas, falta que Ecopetrol le de luz verde a una propuesta mucho más ambiciosa que la original. De hacerlo, la inquietud radica en cómo pagar una cuenta que desborda de lejos el presupuesto de hace unos meses. Por ahora la empresa aclara que el proyecto cuenta con el aporte de 630 millones de dólares de Glencore y la posibilidad de acudir al mercado financiero. Otros observadores especulan que parte de lo que se recaude en la planeada venta del 20% de la compañía estatal, programada para el próximo mes de agosto, podría servir para hacer un aporte en dinero.
De manera complementaria, está el tema de Petrobrás, la multinacional brasilera cuya oferta fue superada por la de Glencore en la puja por la refinería hace un par de años. Existen rumores crecientes en el sentido de que la compañía quisiera entrar como socia en el negocio y que aportaría sus conocimientos técnicos en un área en la que tiene mucha experiencia. No obstante, el Gobierno insiste en que el 49% de Ecopetrol en la sociedad no es negociable, una afirmación que algunos reciben con escepticismo.
La decisión final sobre el tamaño y el costo de la refinería de Cartagena se conocerá en las próximas semanas. Sin embargo, lo que queda en claro por ahora es que puede llegar a ser uno de los proyectos más ambiciosos en la historia reciente de Colombia, tanto por sus costos como por el retorno esperado de la inversión. Una inversión que pocos consideraban factible hace unos años pero que ahora, gracias a las nuevas realidades mundiales y locales, puede dar sus frutos al comenzar el año 2011 cuando la nueva planta empiece a entregar sus primeros pedidos de crudo refinado con los más altos estándares de la industria.