Batalla de flores

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Incluso los inversionistas internacionales han sentido el golpe. Dole Fresh Flowers reveló hace unos meses que despediría a cerca de 3.500 personas luego de tomar la decisión de cerrar Splendor el Corzo y Porcelain Flowers, dos de sus más grandes fincas productoras en Colombia, y otras instalaciones. "El exceso de oferta de la industria lleva los precios abajo, creando una presión significativa a los cultivadores para mejorar su operación", dijo entonces Juan Amaya, presidente de la empresa, en un boletín.

Pero el comportamiento del dólar no es el único factor que afecta a la industria. La aparición de nuevos competidores, básicamente en países de África y Asia, es una de las principales amenazas para el mercado de flores frescas, debida a sus menores costos de producción. Un ejemplo que se ha mencionado con insistencia es el de Kenia, el cuarto exportador mundial de flores, en donde a un obrero gana 60 dólares al mes, mientras que en Colombia recibe unos 380.

A raíz de esa situación, los conocedores del tema sostienen que el sector está buscando nichos de mayor valor agregado. Peter Morant, presidente de la Sociedad Americana de Floristas, dijo durante una reciente visita al país que el trabajo de las empresas colombianas se nota pues hoy se ven "más maduras, con mayor sofisticación en el desarrollo de las estrategias de negocios". Así mismo, Morant destacó la "preocupación por profundizar en las tendencias de los consumidores", al referirse a estudios concretos que se han hecho para lograr una mejor penetración del mercado de Estados Unidos.

Elementos como ese permiten afirmar que aunque las circunstancias no son fáciles, los productores de flores no están quietos, pues desde hace unas semanas se han dado movimientos que  llevan a algunos analistas a pensar que poco a poco se está dando un reacomodo de la cadena.

Un ejemplo tuvo lugar el pasado 19 de marzo cuando AIG Capital, un fondo privado  filial del grupo asegurador estadounidense del mismo nombre, anunció la compra de una participación accionaria significativa de Falcon Farms, que tiene 300 hectáreas de flores en Colombia, Ecuador y México. En sus operaciones en el país la empresa tuvo ventas por 81.000 millones de pesos el año pasado, con una disminución de 5,1% con respecto al 2005, debido precisamente a que recibió menos por sus ventas de flores cortadas a EE.UU. y Canadá. No obstante, AIG sostiene que la compañía tiene buenas posibilidades y que desea adquirir a más empresas del ramo.

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