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EL AUGE QUE HA TENIDO el uso de cajeros automáticos y otros medios de pago en Colombia en los últimos años es cada día más evidente. En las diversas esquinas de las grandes ciudades y en la inmensa mayoría de poblaciones existen opciones que hace apenas un tiempo parecían impensables. Eso sin hablar de Internet que, en materia de operaciones financieras, ha ganado un creciente número de adeptos.
En el caso de los cajeros electrónicos, según la Asociación Bancaria, el año pasado estaban operando 6.458 aparatos en todo el territorio nacional, cifra que ha aumentado de manera paulatina. En comparación, en el año 2000 existían en Colombia 5.520 cajeros, cuyo portafolio de operaciones posibles era considerablemente más limitado que el actual.
En otras naciones más desarrolladas, el número es muy superior. Tal es el caso de Estados Unidos en donde hay unos 395.000 cajeros electrónicos, dos terceras partes de los cuales están situados en lugares diferentes a sucursales bancarias.
Si bien es cierto que en Colombia el número de esos equipos ha crecido de manera importante, en el mercado han ganado terreno otras opciones, cuyo propósito central es convencer a los usuarios de que no es necesario hacerse presente en una sucursal bancaria para realizar diversas diligencias.
Un ejemplo es el del auge de los pagos electrónicos a través de datáfonos instalados en puntos de venta del comercio mediante los cuales se hacen operaciones con tarjetas de crédito y débito. De acuerdo con la Asociación Bancaria al cierre de 2006 existían 77.256 datáfonos operando en el país frente a 58.456 registrados un año atrás y a 47.979 equipos en 2000.