Marzo 23 de 2007

Dinero automático

Los puntos de pago y de retiro de dinero en forma electrónica siguen ganando terreno en Colombia.

EL AUGE QUE HA TENIDO el uso de cajeros automáticos y otros medios de pago en Colombia en los últimos años es cada día más evidente. En las diversas esquinas de las grandes ciudades y en la inmensa mayoría de poblaciones existen opciones que hace apenas un tiempo parecían impensables. Eso sin hablar de Internet que, en materia de operaciones financieras, ha ganado un creciente número de adeptos.

En el caso de los cajeros electrónicos, según la Asociación Bancaria, el año pasado estaban operando 6.458 aparatos en todo el territorio nacional, cifra que ha aumentado de manera paulatina. En comparación, en el año 2000 existían en Colombia 5.520 cajeros, cuyo portafolio de operaciones posibles era considerablemente más limitado que el actual.

En otras naciones más desarrolladas, el número es muy superior. Tal es el caso de Estados Unidos en donde hay unos 395.000 cajeros electrónicos, dos terceras partes de los cuales están situados en lugares diferentes a sucursales bancarias.

Si bien es cierto que en Colombia el número de esos equipos ha crecido de manera importante, en el mercado han ganado terreno otras opciones, cuyo propósito central es convencer a los usuarios de que no es necesario hacerse presente en una sucursal bancaria para realizar diversas diligencias.

Un ejemplo es el del auge de los pagos electrónicos a través de datáfonos instalados en puntos de venta del comercio mediante los cuales se hacen operaciones con tarjetas de crédito y débito. De acuerdo con la Asociación Bancaria al cierre de 2006 existían 77.256 datáfonos operando en el país frente a 58.456 registrados un año atrás y a 47.979 equipos en 2000.

Aunque las quejas de los usuarios por las fallas registradas en los equipos electrónicos, especialmente en cajeros automáticos, han crecido en los últimos meses, lo cierto es que éstas son pocas en comparación con el número de operaciones realizadas a diario por las diferentes redes. Así, la Superintendencia Financiera recibió en enero pasado 1.648 reclamos de usuarios de la banca por todo tipo de motivos, pero la mayoría de ellos (319) se concentró en problemas con los cajeros automáticos. Esa cifra fue superior a la registrada en diciembre cuando hubo 52 reclamos y a la registrada en enero de 2006, que ascendió a 148.

No obstante, en el primer mes del año fueron recibidas quejas por otros motivos como la mala atención a los usuarios (17%) y la liquidación de intereses de los créditos (11%). A los anteriores factores se suman aquellos relacionados con los reportes que hacen las entidades financieras a las centrales de riesgo por moras en pagos de préstamos.

Tanto en términos generales, como en el caso de los cajeros, las entidades financieras argumentan que las quejas contra el sector son muy pocas en comparación con el número de transacciones hechas. De hecho, la Superintendencia Financiera recibe sólo un reclamo por cada 100.000 transacciones, lo que da como resultado un índice implícito de satisfacción de 99,99%.

Aunque las fallas de los cajeros automáticos o los fraudes cometidos a través de ellos afectan a más de uno, los bancos dicen que constantemente se adelantan procesos de modernización tecnológica para evitar esas irregularidades. Un informe de la Asobancaria señala que los sistemas de seguridad asociados a las transacciones electrónicas "son cada vez más confiables y disminuyen la probabilidad de ocurrencia de fraudes". De manera complementaria, el mismo trabajo sostiene que "los canales electrónicos como Internet ofrecen un menor costo a los usuarios, lo cual hace que su uso aumente".

Precisamente en materia de costos por el uso de cajeros automáticos las tarifas que cobran los establecimientos varían de una entidad a otra y oscilan entre las que prestan el servicio en forma gratuita, hasta las que cobran hasta 1.000 pesos por cada uso. Un valor diferente tiene el utilizar cajeros de otras redes distintas a las del banco en donde el usuario tiene su cuenta para hacer retiros de dinero en efectivo. En este caso la tarifa oscila entre 4.400 y 6.000 pesos, en el caso de cuentahabientes nacionales y puede superar los cinco dólares, para quienes provienen de otras latitudes.

Pero más allá de ese tema, es indudable que los puntos de transacciones electrónicas, ya sea cajeros o datáfonos, ganan popularidad entre los colombianos. Como anotó al respecto un ejecutivo bancario: "es cierto que las filas en las entidades financieras son largas, pero serían mucho peores si no tuviéramos estas opciones".
 

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