Familia que crece unida

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HACE APENAS UNOS DÍAS los transeúntes de la Avenida de las Américas de Guayaquil (Ecuador) notaron el cambio. En lugar de la estrella roja y blanca que identifica a las estaciones de servicio de la multinacional Texaco, aparecieron soles amarillos y rojos, al lado del nombre de Terpel.

Y así es. La compañía colombiana es la nueva dueña de las gasolineras que antes eran de la sociedad Lyteca (Texaco), las cuales hoy agrupan el 8% del mercado de la distribución de combustibles de ese país.

Pero ese no es el único territorio vestido con los mismos colores. En Panamá también ondea una bandera igual, como consecuencia de la adquisición por parte de Terpel de la totalidad de las acciones de la compañía panameña Corporación Nacional de Energía, que a su vez es dueña de Petrolera Nacional. Ésta última maneja un 12% del mercado, gracias a una red de 53 estaciones de servicio entre propias y afiliadas, en un país que mueve alrededor de 76 millones de galones de combustibles al año.

Mientras todo esto ocurre, a unos cuantos cientos de kilómetros también hay movimientos. En la capital del Perú la muy barranquillera Promigás, anunció que se alistaba para entrar en el mercado de la distribución del gas natural residencial e industrial en Lima a través de la compra, a Suez Energy Internacional, de Cálidda, una de las más importantes distribuidoras de ese combustible.

¿Coincidencia? Para nada. Ambas compañías, emparentadas para más señas, tienen como foco la expansión internacional a la cual le están hundiendo el acelerador. "Aunque las oportunidades no necesariamente existen en los mismos países para ambos y al mismo tiempo, sí hay una estrategia de internacionalización aunque con destinos distintos", dice Antonio Celia, presidente de Promigás, cuyo mayor accionista es el fondo de inversión inglés AEI que tiene el 53% de la propiedad.

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