El interés que ha despertado la oferta masiva de acciones de Isagén, a la que seguirían Ecopetrol y Ecogás, es prueba del apetito de los inversionistas.
NO SOLO LOS GRANDES accionistas de las empresas alistan por estos días sus cuentas bancarias para recibir dividendos. También personas del común preparan sus bolsillos para recibir la parte que les corresponde de las ganancias de las firmas en las que tienen invertida parte de su dinero.
El mes de marzo es, al fin de cuentas, época de asambleas en las cuales son aprobados los resultados del año que terminó y, cuando hay utilidades, el dinero que le corresponde a los titulares de acciones de las compañías. Esas decisiones son observadas con atención por un número creciente de colombianos que en los últimos años han entrado como dueños minoritarios de empresas reconocidas. Y es que las invitaciones públicas para que una persona compre este tipo de títulos según su capacidad de ahorro son ahora más comunes que antes.
Una experiencia exitosa fue la que tuvo lugar con el Grupo Aval entre finales de 1999 y mitad de 2000. La compañía, que es la principal propietaria de entidades como el Banco de Bogotá, Banco de Occidente, Banco AV Villas y Porvenir, entre otras, colocó acciones entre unos 40.000 inversionistas que le entregaron recursos por 50.000 millones de pesos.
Años después, los frutos son evidentes. Según Álvaro Camaro, vicepresidente técnico de Bolsa y Banca, quien compró acciones de Aval ha tenido una rentabilidad, incluida valorización del título y dividendos pagados, de 19% efectivo anual a la fecha.
Entre octubre y diciembre de 2000, Interconexión Eléctrica, ISA, adelantó un proceso similar, que junto con otro realizado en mayo y junio de 2002, consiguió 68.000 accionistas y recursos para iniciar un plan de expansión internacional, que hoy coloca a la empresa como una de las más importantes del sector en América Latina. Debido a ese desempeño, la rentabilidad de sus títulos y los dividendos pagados desde el 2000, llega al 31,7% efectivo anual.
Andrés Restrepo, director de investigaciones económicas de la Corporación Financiera Colombiana considera que el éxito de ISA como opción no sólo se debe a buenos planes empresariales, expansión internacional y cifras para mostrar, sino a que se puso en marcha un plan de acompañamiento a los inversionistas, el cual incluía un fondo de liquidez al que los accionistas podían acudir en caso de querer vender sus títulos sin necesidad de salir a feriarlas en el mercado.
Un caso que contrasta parcialmente con el de los dos mencionados fue el de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, ETB, que en mayo y junio de 2003 logró captar unos 47.000 accionistas que le aportaron cerca de 240.000 millones de pesos. Para la firma Bolsa y Banca la rentabilidad, vía precio del título y dividendos pagados, ha sido del 8,1% efectivo anual.
No obstante, existen grandes expectativas para una compañía que ha sorteado con éxito desafíos como el de su inversión en Colombia Móvil y que ha logrado ganar participación de mercado en un ambiente de competencia extrema, además de abrirse espacio en nuevos segmentos.
Ante semejantes antecedentes, no es de extrañar que exista un gran apetito por tres nuevos procesos de apertura de capital de empresas en la Bolsa de Colombia: los de Isagén, Ecopetrol y Ecogás. En el caso de la primera, la oferta es cuestión de semanas y dependerá del éxito que tengan las primeras rondas de colocación en las cuales tienen prioridad los trabajadores y el sector solidario. En lo que tiene que ver con las otras dos, faltan todavía más detalles, pero la voluntad de adelantar los procesos es clara.
Si existe una lección valiosa de las experiencias de épocas recientes, es la necesidad de reglas de juego amplias y claras. Camila Pérez, de Valores Bancolombia, afirma que para que estos procesos sean tan exitosos como los anteriores es necesario consolidar el proceso de enseñanza y capacitación a la gente, así como el acompañamiento a los inversionistas, el diseño de normas de transparencia, la revelación de información y un plan de negocios claro de la compañía.