Marzo 9 de 2007

Familia que crece unida

Promigás y Terpel, pesos pesados en el negocio de los combustibles, pusieron en marcha un ambicioso proceso de internacionalización.

HACE APENAS UNOS DÍAS los transeúntes de la Avenida de las Américas de Guayaquil (Ecuador) notaron el cambio. En lugar de la estrella roja y blanca que identifica a las estaciones de servicio de la multinacional Texaco, aparecieron soles amarillos y rojos, al lado del nombre de Terpel.

Y así es. La compañía colombiana es la nueva dueña de las gasolineras que antes eran de la sociedad Lyteca (Texaco), las cuales hoy agrupan el 8% del mercado de la distribución de combustibles de ese país.

Pero ese no es el único territorio vestido con los mismos colores. En Panamá también ondea una bandera igual, como consecuencia de la adquisición por parte de Terpel de la totalidad de las acciones de la compañía panameña Corporación Nacional de Energía, que a su vez es dueña de Petrolera Nacional. Ésta última maneja un 12% del mercado, gracias a una red de 53 estaciones de servicio entre propias y afiliadas, en un país que mueve alrededor de 76 millones de galones de combustibles al año.

Mientras todo esto ocurre, a unos cuantos cientos de kilómetros también hay movimientos. En la capital del Perú la muy barranquillera Promigás, anunció que se alistaba para entrar en el mercado de la distribución del gas natural residencial e industrial en Lima a través de la compra, a Suez Energy Internacional, de Cálidda, una de las más importantes distribuidoras de ese combustible.

¿Coincidencia? Para nada. Ambas compañías, emparentadas para más señas, tienen como foco la expansión internacional a la cual le están hundiendo el acelerador. "Aunque las oportunidades no necesariamente existen en los mismos países para ambos y al mismo tiempo, sí hay una estrategia de internacionalización aunque con destinos distintos", dice Antonio Celia, presidente de Promigás, cuyo mayor accionista es el fondo de inversión inglés AEI que tiene el 53% de la propiedad.

"La decisión de expandir el negocio más allá de nuestras fronteras nos genera interesantes oportunidades, al poder aplicar en los nuevos países nuestras estrategias, así como la posibilidad de aprender de otros mercados, todo para desarrollarnos bajo un esquema de organización multiregional", anota por su parte Amaury de la Espriella, presidente de la Organización Terpel.

Pero el desarrollo de una estrategia común y a la misma vez diversa es innegable. Para comenzar porque una vez se reciban las autorizaciones respectivas, Promigás pasará a ser dueña del 53% de Terpel luego de la integración de ésta última con GNC, la red de estaciones de distribución de gas natural vehicular.

El siguiente paso será sumar las sinergias de cada una de las compañías en los países donde están ganando presencia, para darles un mayor valor agregado a los negocios que desarrollan. "El hecho de haber incursionado en uno u otro caso en un país determinado, podría ser de gran ayuda para las partes, en la medida en que conocemos conjuntamente una región que puede ser de interés mutuo", señala Amaury de la Esprilla.

Promigás, con una tradición de 30 años en el sector energético colombiano se le medirá al reto de exportar la experiencia nacional para masificar el gas natural en Perú. Ésta nación curiosamente tiene uno de los mayores yacimientos del combustible en Suramérica, el de Camisea, pero el consumo por habitante es casi tres veces menor que el de su vecino del norte.

Hoy en día Cálidda, la distribuidora adquirida por Promigás atiende a unos pocos miles de usuarios, pertenecientes a los sectores residencial, termoeléctrico e industrial a través de una red de distribución de 400 kilómetros. "En Lima puede haber entre 700.000 y 800.000 usuarios potenciales y esta es una cifra conservadora", dice Celia, quien está seguro que la revolución del gas en Colombia -como ha sido llamada en varios escenarios internacionales- perfectamente se puede replicar en el vecino país, donde la identidad cultural andina ha sido un punto a favor para entrar allí.

Promigás es consciente de que este nuevo salto le implicará un esfuerzo adicional a la organización pero sabe que la experiencia que ha adquirido en Colombia, donde tiene, a través de sus compañías distribuidoras, 1,5 millones de usuarios, será su mejor carta de presentación para ese y otros países de la región.

"La verdad es que seguimos con mucho rigor y orden a la expansión internacional para lograr un crecimiento rentable. Estamos mirando otras opciones donde se den una serie de condiciones para que pueda prosperar la exportación de la experiencia colombiana", agrega Celia.

Aunque es un poco temprano para comenzar a ver grandes resultados, la incursión en los mercados de las naciones cercanas comienza a arrojar los primeros números. En tan solo 6 meses de trabajo en Ecuador, la Organización Terpel ya logró un crecimiento del 5%, con posibilidades de aumentar su participación en el mercado.

 "Estamos estudiando la adquisición de nuevos mercados en otros países con condiciones similares a las que vimos en Ecuador y Panamá", puntualiza De la Espriella, quien no descarta, incluso, hacerlo de la mano de un socio local que quiera crecer también en un negocio lleno de potencial.

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