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Siete años después de haberse llevado a cabo uno de los procesos de democratización más exitosos en Colombia, la venta de acciones de ISA, le llegó el turno a otro miembro de la familia: Isagén, el tercer generador de energía eléctrica del país. A más tardar en la primera quincena de febrero será ofrecido el 19,22% del 76,88% que forma parte de la propiedad de la Nación, al público en general, lo que constituye uno de los grandes negocios previstos en la agenda económica de 2007.
Y si bien ISA e Isagén son hermanas de nacimiento, pues hasta antes de 1995 eran una sola compañía, actualmente se dedican a negocios diametralmente diferentes, tras la separación ordenada por la Ley 143 de 1994. Mientras que ISA se enfocó en el transporte de energía, una actividad en la que es amo y señor en Colombia, Isagén se especializó en la generación y comercialización de energía, donde compite con pesos pesados como Endesa de España y EPM.
A pesar de haber tomado rumbos distintos, tanto ISA como Isagén conservan lazos en común como una cultura empresarial en la que imperan el manejo transparente y alejado de consejas politiqueras, así como el nombre que las asocia a la misma familia. "Isagén es una empresa con la tradición y cultura empresarial de ISA, y la democratización es importante, pues de esta forma quedará blindada a tentaciones futuras del gobierno de turno", dijo Francisco Ochoa, presidente de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía (Acolgén).
La ex ministra de Minas Luisa Fernanda Lafaurie, a quien le correspondió vender las acciones de ISA, reconoció que en el pasado una de las cosas más difíciles de ese proceso fue llegar a un acuerdo con el Ministerio de Hacienda acerca de la necesidad de un esquema de gobierno corporativo para la protección de los accionistas minoritarios. "Ese fue uno de los palos en la rueda más complicados en ese momento", afirmó.
En el largo plazo, Isagén se alistará para jugar un papel estelar en la expansión del sistema energético, pues es una de las llamadas a ejecutar muchas de las obras que requerirá el país para atender la creciente demanda de energía. Según los cálculos de Ochoa, en Colombia se van a necesitar por lo menos 3.000 megavatios adicionales de electricidad en los próximos 20 años.