Fue en septiembre del año pasado cuando el mítico ciclista estadounidense Lance Armstrong, ganador en siete ocasiones consecutivas del Tour de Francia ¿entre 1999 y 2005¿, anunció que volvería a competir de manera profesional en 2009. Y lo cumplió.
Después de tres años de haberse retirado del ciclismo, el 21 de enero de 2009, a sus 37 años, regresó a la alta competición al disputar el Tour Down Under en tierras australianas. El 'monstruo', uno de los mejores ciclistas de la historia, no asumió ningún tipo de riesgos y se limitó a rodar de forma tranquila a lo largo de la carrera. "Fue un calentamiento", dijo.
Así, con todos los lentes puestos sobre sus bielas, volvió para potenciar la lucha contra el cáncer ¿enfermedad que padeció en 1996 y de la que salió avante gracias a un ejemplar deseo de superación¿ y de paso, tal cual lo expresó públicamente, para conseguir su octavo Tour de Francia.
Luego, en febrero de este año, participó en la Vuelta a California, prueba que ganó su compañero del equipo Levi Leipheimer, y en la que terminó séptimo de la general, a 1:46 minutos. En otras palabras, la preparación con vistas al gran calendario ¿que comienza con el Giro de Italia en mayo¿ se estaba logrando a cabalidad y todo parecía ir sobre ruedas. Pero, literalmente, algo se atravesó en el camino.
El pasado lunes 23 de marzo, el ídolo de Texas se accidentó en la primera etapa de la Vuelta a Castilla y León, en España. Las imágenes de televisión mostraron cuando el corredor se fue al pavimento y luego se sentó a un lado de la vía sosteniendo su brazo izquierdo. "Unos tipos chocaron enfrente de mí, cruzando todo el camino. Yo les pegué de lleno y eso fue todo", explicó.
Armstrong se había destrozado la clavícula derecha en varios pedazos y, con ello, todo apuntaba a un retiro definitivo.
Tras un vuelo de urgencia, el martes 24 de marzo se operó en Austin, Texas, y el miércoles 25, desde la cama de la clínica, declaró en una teleconferencia: "En mi opinión correr el Giro es aún muy factible. Esta es una lesión muy común en el ciclismo. Uno oye de gente que es capaz de correr en dos semanas y otros que tardan dos meses. Así que tendremos que esperar a ver cómo va la recuperación".
El pasado sábado 28, para sorpresa de todos, "el monstruo" se subió a una bicicleta fija, se hizo fotos y las publicó en su página donde escribió: "Pasé media hora sobre un bicicleta estática". ¿Estaba el mundo frente a otro milagro? Tal vez. Lo cierto es que su participación en el Giro de Italia, que comenzará el 9 de mayo y el cual pensaba correr por primera vez, resulta aún muy incierta ya que, según los médicos que tomaron parte de la intervención quirúrgica, el restablecimiento total del estadounidense podría demandar entre "ocho y doce semanas".
Sin embargo, obstinado como es, declaró: "mi gran objetivo es el Tour de Francia, en julio". Y nada raro sería que lo cumpla. Es que se trata de Lance Armstrong.
La muerte según Lance
"Quiero morir a los cien años de edad con una bandera americana a la espalda y la estrella de Texas en el casco, tras descender gritando por los Alpes sobre una bicicleta, a 120 kilómetros por hora. Quiero cruzar una última línea de meta y oír a mi esposa y a mis diez hijos aplaudiendo, y luego quiero tumbarme en un campo de esos famosos girasoles franceses y expirar con elegancia: es decir, la antítesis perfecta de la patética muerte que un día me anticiparon", dijo en su libro Mi vuelta a la vida.