Debido a que la tarea se hizo a medias, la Selección Colombia quedó muy cerca de la extremaunción.
La ilusión duró apenas cuatro días. Todo empezó la noche del pasado sábado 28 de marzo cuando la selección colombiana de fútbol consiguió un vital triunfo en el estadio El Campín de Bogotá ante Bolivia por la undécima fecha de las Eliminatorias Suramericanas.
Tras un inicio vertiginoso, sustentado en un fútbol explosivo, a los 27 minutos del primer tiempo la Selección fue capaz de vencer la complicada defensa boliviana con un potente remate desde fuera del área de Macnelly Torres. Luego, para la segunda etapa, el equipo se relajó, perdió el control y solo al final, en el minuto 89, Colombia encontró el segundo gol a través de Wason Rentería, quien conectó de cabeza un centro de Hugo Rodallega. ¡Júbilo inmortal!
La primera parte de la tarea, entonces, estaba hecha. Al penúltimo de la tabla (Bolivia) había que ganarle y, en efecto, con lo que había se le ganó. Así las cosas, jugadores, técnico e hinchada recobraron la confianza -tal vez demasiada- y todos, sin excepción, le apostaron sus ahorros a un triunfo seguro ante el antepenúltimo de la ronda (Venezuela).
Pero no fue así. Lo que parecía un partido ganable, un partido a la mano, terminó en un lamentable encuentro con marcador adverso que, además, pudo haber sido una goleada histórica a favor de 'Los Patriotas'.
Todo se empezó a derrumbar en el minuto 27 del primer tiempo cuando el mediocampista Abel Aguilar fue expulsado por doble falta consecutiva. Una irresponsabilidad que hoy tiene tintes épicos. Con diez hombres, el técnico Eduardo Lara tuvo que recomponer el esquema y sostener así el marcador hasta la conclusión de los primeros 45 minutos.
Necesitado como estaba, Lara optó en el segundo tiempo por buscar el partido, para lo cual improvisó una defensa de tres. Sin embargo, la apuesta -que para entonces era más que válida- la perdió el técnico y con él toda Colombia. ¡Y de qué manera! En un contragolpe (minuto 32) y un tiro libre (minuto 35), Venezuela le ganó a la Selección tricolor en su territorio, situación que no sucedía desde 1972.
Con esta derrota -sumado el difícil calendario que aún le queda a la Selección y al buen momento de los inmediatos rivales de arriba (Chile, Uruguay)- empezó la agonía de un enfermo terminal. Sudáfrica está hoy más lejos que una semana atrás.
¿Qué queda? Ganar, ganar y ganar. Está claro que el equipo de Lara tiene que ir a Buenos Aires, Argentina, que es el siguiente puerto e intentar traer algo diferente a una derrota, lo cual está muy complicado si se tiene en cuenta que el equipo de Maradona, más allá del reciente 6-1 en La Paz, se ufana de tener la delantera más brillante del momento: Messi, Tévez y Agüero.
Luego, ganar obligatoriamente los dos siguientes partidos en casa ante Perú (en Medellín) y Ecuador (en Bogotá), que parece ser lo menos complicado. Después, para colmo de males del enfermo, tratar de recuperar en Montevideo (Uruguay), los tres puntos que perdió en Bogotá con el equipo charrúa. Cabe anotar que la selección de Óscar Washington Tabárez es uno de los más sólidos locales de la eliminatoria con un nivel de efectividad de 14 goles como local.
Después sigue Chile en casa, equipo -o equipazo al cual se le ve cada vez más la cara ordenada, práctica y letal del técnico Marcelo Bielsa- al que, obviamente, también habría que ganarle.
Y para el cierre, jugar esa última carta, que es la complicada visita a Asunción, Paraguay. Una lotería. En palabras de un optimista: "Colombia podría buscar el milagro". En palabras de un realista: "el Mundial lo vamos a volver a ver por televisión".
Por supuesto, no solo el calendario parece estar en contra. La verdad es que Colombia es uno de los seleccionados más modestos en sus presentaciones como local de la Eliminatoria -solo ha anotado cinco goles- y uno de los más débiles como visitante -sólo ha anotado un gol-; así como es el que más jugadores ha usado -48 en los partidos de esta eliminatoria-, lo cual significa que no estamos frente a un equipo definido, ni muchos menos sólido.
Por otro lado, aun cuando los delanteros colombianos brillan en sus respectivos clubes, ha sido evidente que con la camiseta amarilla de la selección pierden lucidez. Las cuentas, para los delanteros, están así: dos goles de Wason Rentería, uno de Hugo Rodallega y uno de Dayro Moreno. Y no más. El resto: dos de Rubén Bustos y uno de Macnelly Torres.
Y por último, si miramos por el retrovisor, en la Eliminatoria anterior el seleccionado colombiano -en ese entonces dirigido por Reinaldo Rueda- se encontraba en la misma posición en la tabla (sexto con 14 puntos) y no tuvo la capacidad de reacción para entrar en la zona de repechaje. En aquella ocasión su rival directo también fue Uruguay, un equipo menos contundente y estructurado que el actual combinado oriental.
En otras palabras, más que con un pie afuera, Colombia está con un pie adentro, pero del cajón. Muy cerca de la extremaunción.
LO QUE FALTA DE LA ELIMINATORIA
Fecha 13:
Argentina Vs. Colombia.
Sábado 6 de junio.
Fecha 14:
Colombia Vs. Perú.
Martes 9 de junio.
Fecha 15:
Colombia Vs. Ecuador.
Sábado 5 de septiembre
Fecha 16:
Uruguay Vs. Colombia.
Martes 8 de septiembre.
Fecha 17:
Colombia Vs. Chile.
Sábado 10 de octubre.
Fecha 18:
Paraguay Vs. Colombia.
Martes 13 de octubre.