Que Holanda le gane a República Dominicana y que Cuba aún no pueda con Japón, demuestra que se acortaron las distancias en el béisbol mundial.
"Como en el fútbol mundial, las distancias en el béisbol también se han acortado y las potencias ya no apabullan a los débiles de antes. Ahora los resultados son cerrados y no siempre favorecen a los llamados 'grandes' ". Las palabras son del analista de béisbol Estéwil Quesada y retratan la nueva composición jerárquica del deporte de la pelota caliente, gracias a los sorprendentes resultados del segundo Clásico Mundial de Béisbol que se está jugando en diferentes ciudades del mundo (San Juan, San Diego y Ciudad de México, entre otras) y que la próxima semana entra en su recta final en la ciudad de Los Ángeles. "Ahí está el triunfo de Holanda sobre las súper estrellas de República Dominicana, ahí está la vapuleada de Australia a México, y ahí está la paternidad de Japón sobre los 'amateurs' de Cuba", remata Quesada. Así es, un nuevo mapa de béisbol mundial lleno de sorpresas y una altísima competitividad.
Tragedia dominicana
El famoso comentarista dominicano de ESPN, Enrique Rojas, no lo pudo expresar mejor: "República Dominicana está expuesta a ser golpeada por las inclemencias del tiempo, especialmente durante la llamada "temporada de huracanes". Los peores ciclones que azotaron la isla fueron San Zenón (1930), David (1979) y Georges (1998), que dejaron casi seis mil muertos. Junten esos tres ciclones y todas sus consecuencias y aún estarán lejos de compararse al efecto que produjo sobre República Dominicana haber sido eliminada por Holanda en la primera ronda del Clásico Mundial de Béisbol". Así es. Holanda (que ya fue eliminada por Estados Unidos), escribió la historia más importante del Clásico Mundial al derrotar a República Dominicana en dos ocasiones. Por eso, como "una tragedia" calificó el mánager Felipe Alou el revés de su equipo lleno de estelares de las Grandes Ligas. ¡Horror!
Australia con lo suyo
Australia 17 - México 7. Sí, el pasado 8 de marzo Australia apabulló a uno de los países más tradicionales en el juego de la pelota caliente. La crónica dijo que lo que eran aplausos se convirtieron en abucheos: del "Sí-se-pue-de" en las tribunas, pronto se pasó a un rosario de insultos tras una derrota por nocaut con una diferencia de 10 carreras. ¿Quién falló?, se preguntó la prensa mexicana. La respuesta fue inmediata: "el mánager Vinicio Castilla, sus malas decisiones y ocho pitchers utilizados". Además hubo exceso de confianza ya que la novena mexicana festejó antes de tiempo cuando, después del calentamiento, un mariachi llegó a la caseta de 'los manitos' para interpretarle al equipo cuatro canciones populares que entonaron los 28 peloteros y el cuerpo técnico. Pero perdieron. Luego vino Corea del Sur, el más reciente campeón Olímpico, y la selección de México volvió a las andadas tras caer 8-2. Y el pasado lunes, Cuba los despachó del todo: 16-4. Adiós.
Japón, tu papá
Tres años después de la final del Clásico Mundial en 2006, que tuvo a Cuba y Japón como protagonistas, los caribeños todavía no pueden ganarle a los nipones. Una vez más, el pasado domingo 15, el pitcher Daisuke Matsuzaka pintó de blanco a la artillería cubana en seis entradas y encaminó a la novena del imperio del Sol Naciente a una victoria por 6-0 sobre Cuba en su primer partido por la segunda ronda del Clásico Mundial de Béisbol. Parecía una reedición de la final del Clásico inaugural de 2006, cuando Japón superó a Cuba por 10-6 también con Matsuzaka en la lomita. Cuba, tras la derrota, una larga cadena de críticas en su país y una purga interna, tuvo que recurrir a su mejor béisbol y a mucha más seriedad en los diamantes para eliminar el lunes pasado a México del Clásico Mundial. Fue así como un comentarista cubano se preguntó: "¿Entonces Japón es nuestro papá en béisbol? Miré usted en lo que está el mundo".