EL HECHO DE QUE la eliminatoria para el Mundial en Suramérica dure casi tres años, y los 18 juegos estén repartidos de una manera tal que uno puede armar un equipo completamente diferente cada vez, puede enloquecer a cualquier técnico. Y si, además, los entrenadores no pueden reunir un grupo durante más de cinco días, el tema es como para botarse en un diván y pedir ayuda humana y divina.
Ese es el panorama para Jorge Luis Pinto, el técnico de la Selección Colombia que, hoy por hoy, está clasificada al Mundial 2010. En las primeras cuatro jornadas parecía tener un grupo armado, una idea de juego y una base para ilusionarse. Han pasado cuatro meses desde el último partido -faltan otros tres para el próximo, frente a Perú- y hoy, perfectamente, podría estar comenzando de cero otra vez. ¿La razón? Los jugadores no tienen el mismo nivel.
Frente a Honduras, el próximo 26 de marzo en Fort Lauderdale, Pinto volverá a ensayar. Y puede que los jugadores que ponga en este partido no tengan nivel para jugar en la Selección en junio, cuando se reanude la eliminatoria.
¿Qué se puede mantener de lo que había en noviembre? El cartagenero Agustín Julio sigue siendo un portero seguro en Santa Fe y David Ospina, el joven arquero de Nacional, empuja desde atrás, así no esté en esta convocatoria.
De la defensa, preocupa el bajo nivel de Wálter Moreno y, sobre todo, de Estiven Vélez. La banda izquierda, un problema mundial del fútbol, no tiene dueño fijo ni tampoco mucho de dónde escoger. De ahí que la otra opción sea Javier Arizala, que ni siquiera es titular en Santa Fe, su equipo.
En la mitad del campo, el nivel de Aldo Leao Ramírez no es el mismo de noviembre, así tenga chispazos en el Morelia de México, su nuevo equipo. Carlos Alberto Sánchez, parece ser la única pieza fija, mientras que Freddy Grisales, tiene todavía mucho que dar. En cambio, el paisa Jaime Castrillón parece haber caído en un hoyo negro luego de su fallida transferencia al fútbol internacional. Pinto ni siquiera lo llamó y ya ni en el Independiente Medellín juega. Ojalá no se pierda. Siguiendo en el medio campo, hay dos caras para pensar en cosas positivas y una incógnita tan grande como el Maracaná. Las esperanzas, Paulo César Arango, un delantero convertido en volante en el América y con un futuro enorme en esa posición, y Stalin Motta, que poco a poco toma el nivel con el que llevó a La Equidad a la final del campeonato el año pasado. Si se adaptan a la Selección, pueden ser fundamentales. El acertijo gigante es Giovanni Hernández. ¿Juega o no juega? ¿Es solución o es parte del problema? En Junior es más lo que divide que lo que arregla y por eso el equipo anda por la cola del campeonato.
El tema de los delanteros no sólo es preocupación de Pinto, sino de todo el entorno del fútbol colombiano. En la eliminatoria, el único que estuvo en los cuatro partidos fue el chocoano Wason Rentería, y ni siquiera como titular fijo. El resto fue la feria de los minutos entre Radamel Falcao García, Edixon Perea, Dairo Moreno y Carmelo Valencia. Los tres primeros volvieron a ser llamados por el D.T. y no hay como discutirle que falta alguien, porque los atacantes nacionales no es que se destaquen por hacer muchos goles en estos días.
Mientras llega la eliminatoria, se vuelve a abrir la puerta para la búsqueda de nuevas caras. Jossimar Mosquera, campeón de la Copa Suramericana y parte de la decepción actual de la Libertadores con Arsenal de Sarandí, tendrá su primera prueba. Es la única cara nueva de la parte defensiva, pues Alexis Henríquez, otro de los llamados por Pinto, ya tuvo su 'palomita' el año pasado en Panamá.
No hay muchas fechas disponibles para que Pinto haga muchos ensayos en la Selección. Habrá que apelar a la base que se haya podido formar en el 2007 y a ella, sumarle lo que más se pueda para no bajarse del bus de los cuatro primeros de la eliminatoria, ese que tiene un camino todavía muy largo para llegar a Suráfrica.
Por José Orlando Ascencio