"LE DI UN MONTÓN de alegría a una gente que es vecina mía". La frase es de Ramón Cabrero, actual técnico de Lanús, y la pronunció minutos después de que su equipo se coronara campeón por primera vez en la historia del fútbol profesional argentino.
La frase resume el tamaño de la hazaña, si se tiene en cuenta que el equipo Granate es un tradicional pero humilde club de barrio que, para este torneo, contó con muy poco presupuesto, una sola contratación grande -que fue el delantero José Sand- y un proyecto definido, el mismo que conquistó el título de la liga más prestigiosa del fútbol latinoamericano. En otras palabras, un título labrado en el barrio y para el barrio.
Lanús, con un juego parejo, aguerrido y decidido, empató 1-1 ante el Boca Juniors el domingo pasado y así sumó el punto que necesitaba para coronarse campeón del torneo Apertura 2007 de la primera división del fútbol argentino. Torneo histórico.
La pregunta es: ¿y River y Boca y San Lorenzo y Racing e Independiente? Sencillo: otra decepción más al punto que el segundo en la tabla fue Tigre, un humilde club bajo la dirección técnica de Diego Cagna que recién había ascendido a la primera división.
¿Qué tenía Lanús? Fácil: un proyecto definido basado en el hambre de título, el trabajo de técnico y la humildad de sus jugadores. En dos palabras: un proyecto.
¿Entonces qué pasó en Argentina? Nada diferente de lo que está sucediendo en el resto de Suramérica, donde todo está patas arriba, los grandes ya no son tan grandes y los chicos ya no son tan chicos.
Los ejemplos abundan: en Uruguay el domingo pasado también se coronó campeón un equipo chico: Defensor Sporting. Con jugadores de poco nombre internacional como el portero Martín Silva, el defensa Williams Martínez y los delanteros Carlos Morales y Álvaro Navarro (que fueron sus referentes), y con Jorge El Polilla Da Silva como su director técnico, El Violeta se coronó campeón del fútbol uruguayo tras haber disputado 14 partidos, 10 de los cuales ganó, dos empató y dos perdió. ¿Y Nacional y Peñarol? Lo mismo, extraviados en su pasado.
En Perú se vive algo similar. Los famosos equipos de Lima hace rato perdieron su rumbo y los clubes chicos de ciudades de provincia son los dueños del balón. El Coronel Bolognesi, de Tacna, el club que dirige Juan Reynoso, está a cuatro fechas de coronarse campeón del fútbol inca gracias a que, después de 20 fechas disputadas en el torneo clausura 2007, es el sólido líder con 32 puntos a siete del segundo.
Lo mismo sucede en Chile donde Audax Italiano, el equipo que dirige Raúl Toro, ganó la fase regular del torneo clausura del fútbol chileno por encima de Colo-Colo y Universidad de Chile, considerados los dos clubes más grandes del fútbol austral. Hoy Los Tanos marchan en el primer lugar de la tabla con 47 puntos y podrían coronarse campeones después de 50 años de haber conseguido su último título.
¿Podría suceder algo así en Colombia? La respuesta es sí, si se tiene en cuenta que el club bogotano Seguros La Equidad, con tan corta historia en el profesionalismo, ha hecho todo para alcanzar el título, al punto que hoy el más fuerte candidato para disputar la final de Torneo Finalización Colombiano. ¿Casualidad? No parece. Lo que pasa es que se crecieron los enanos.
LA CAMPAÑA DE ARSENAL
Sin grandes inversiones de dinero, el modesto club argentino Arsenal de Sarandí logró una histórica campaña en la Copa Suramericana 2007. Un equipo chico que dejó en el camino a varios grandes antes de la final, entre ellos a San Lorenzo, a Chivas y a River Plate. Y una de sus grandes figuras fue el defensa central colombiano Josimar Mosquera, quien nació para el fútbol en el club Bajo Cauca, de Caucasia, Antioquia, y a sus los 22 años llegó a Argentina, a Godoy Cruz de la segunda división, club con el que ascendió en 2005. Luego pasó a Estudiantes de la Plata, equipo con el que fue campeón en el torneo Apertura de 2006. Hace seis meses pasó a formar parte de Arsenal. Hoy, por supuesto, pide Selección Colombia.