Agosto 4 de 2007

La marca de Caín

Un libro sobre los hermanos Dassler, creadores de Adidas y Puma, revela que se odiaron toda la vida.

LA HISTORIA EMPEZÓ en 1926. Los hermanos Adolf y Rudolf Dassler montaron una fábrica de calzado deportivo, la Gerbuder Dassler Schunfabrik, en Herzogenaurach, Alemania, su ciudad natal. Formaban un equipo que se caracterizaba por producir diseños  innovadores que fueron ganando adeptos entre los atletas, hasta el punto de que en los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936, algunos de los competidores los usaron. Entre ellos, el estadounidense Jesse Owens, el atleta a negro que se llevó cuatro medallas de oro en plena era hitleriana.

Cuando todo parecía marchar sobre ruedas, la Segunda Guerra Mundial desató un enfrentamiento familiar. La fábrica de los Dassler fue convertida en un almacén de tanques, Adolf, conocido por su diminutivo de Adi, decidió alejarse porque no quería involucrarse en la guerra, mientras que Rudolf se enroló en las tropas que combatieron en Sajonia. Esta es la historia que cuenta la periodista holandesa Barbara Smit en el libro Hermanos de sangre, publicado hace poco.

Finalizada la guerra, las diferencias entre los hermanos aumentaron. Adi retomó el control de la fábrica y como denunció a su hermano por haber colaborado con las SS, éste debió salir de la ciudad e instalarse al otro lado del río Aurach para montar su propia empresa. De este cisma nacieron dos de las más importantes marcas de ropa deportiva del mundo: Adidas, creada por Adi, y Puma, registrada por Rudolf.

Desde entonces, la batalla por el dominio comercial fue alimentada por el odio y se extendió hasta sus hijos y nietos. Durante décadas, las dos compañías gastaron millones de dólares en patrocinios a grandes figuras deportivas, como Pelé, Mohammed Alí, Joham Cruyff y Diego Armando Maradona, entre otros astros del deporte que firmaron jugosos contratos por llevar alguna de las marcas.

La batalla por el mercado de ropa deportiva también involucró a Horst, el hijo mayor de Adi, de quien dicen que acabó traicionando a su padre, y a Armin, hijo de Rudolf, que tuvo problemas legales con el suyo. Ni siquiera la muerte de los progenitores trajo paz a la familia: "Por razones de piedad humana, la familia Adolf Dassler no hará comentarios sobre la muerte de Rudolf Dassler", fue el único mensaje de condolencia que expresaron los dueños de Adidas en 1976. Las dos compañías sintieron la llegada de las gigantes marcas estadounidenses Nike y Reebok. En 1990 Adidas pasó a manos del magnate francés Bernard Tapie, mientras que años después Puma fue absorbida por PPR, multinacional francesa. La guerra fratricida había terminado.

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