La guerra de los egos

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TODO EMPEZÓ a principios de 2006 cuando Samuel Eto'o, el temible atacante camerunés y goleador del Barcelona F.C., declaró a la prensa mundial en plena Copa África: "si me llamara Etoodinho sería 100 veces más reconocido". Una frase con la que el León Negro comenzó a reclamar una mayor atención de la prensa que, embelesada, gasta galones de tinta para alabar la carrera del brasileño Ronaldinho.

Fue el inicio de una tácita rivalidad que a lo largo de 2006 tuvo una tensa calma, pero que en 2007, en especial en las últimas semanas, alcanzó tintes de crisis cuando Ronaldinho le reclamó su falta de apoyo para con el equipo por no querer jugar contra el Racing de Santander, a pesar de que, según el grupo médico, ya se había recuperado de una lesión.

Entonces, Eto'o, desde su supuesta convalecencia, le dijo a la prensa: "No podemos ser todos amigos, pero tampoco podemos tirar a un compañero a la mierda". El brasileño no quiso entrar en polémicas y nunca respondió, ganándose así el respeto del camerino. De hecho, la mayoría de jugadores hoy apoya a Ronaldinho mientras que Eto'o tiene muy pocos de su lado, ya que casi nadie le aguanta sus problemas de celos.

Está claro que detrás de los regulares resultados del Barcelona, que no ha podido hacer la diferencia en la liga española y que no ha sido contundente en la Liga de Campeones, tiene mucho que ver esta guerra de egos.

Y aun cuando dos semanas atrás, en el día de San Valentín, se abrazaron en un entrenamiento frente a la prensa, los analistas y la hinchada Culé insisten en que todo fue un montaje de cara a las cámaras para bajarle la temperatura a un club que estaba ardiendo. Sin embargo, todo parece indicar que Eto'o está más afuera del Barca que dentro de él (ver recuadro).

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