Último blues

Qué me iba a imaginar semejante enredo esta mañana cuando desperté. Quedé sentado de golpe al ver el cuerpo: ya estaba frío, un frío como de que hacía seis horas se le había ido el alma; pero aún frío y tieso, era un cuerpo hermoso.

Miré alrededor tratando de entender, de recordar. "No tengo ni idea de lo que sucedió, ¿ahora qué hago?, ¿qué hora será?". El reloj que está colgado en la pared marca casi medio día. Veo nuevamente el cuerpo, no hay sangre por ningún lado y tiene una sonrisa congelada en su rostro como si hubiera estado tranquilamente esperando su muerte.

Doy un vistazo nuevamente: es un cuarto igual a cualquier otro. Trato de encontrar una pista, una señal que me aclare lo que sucedió o simplemente de no ver más el cuerpo, pero el silencio me trae nuevamente a esta cama donde solo estamos el cuerpo y yo.

Miro el reloj, son casi las tres de la tarde; estiro el brazo y cojo de la mesa de noche el paquete de cigarrillos -siempre fumo cuando tengo que ordenar mi cabeza-. Cigarrillo tras cigarrillo trato de encontrar las razones; no entiendo; los recuerdos se me escapan; entonces cierro los ojos y la nada aparece lentamente entre las notas de este vacío.

Son casi las seis de la tarde, el tiempo se va tan rápido. Siento ganas de tomarme un café, me levanto para buscar la cocina, doy una vuelta como reconociendo lo que ya conocía. Regreso al cuarto, prendo otro cigarro y todavía no sé qué hacer.

En el reloj son como las ocho, cerca de la puerta veo un viejo tocadiscos, me acerco, tiene un disco puesto en el tornamesa. Bajo la aguja y el LP empieza a girar lentamente; poco a poco el blues llena el cuarto. "Billie Holliday", pienso, y de manera instintiva regreso a la cama. Me acomodo lo mejor que puedo al lado del cuerpo. Se me hace tan familiar esa cara, ese cuarto, el blues... El brinco de la aguja sobre el acetato me devuelve a la cama, al cuerpo.

Es casi medianoche, el cuarto se llena de silencio, prendo otro cigarrillo o eso creo, siento un escalofrío, una sensación de vacío que me inunda, todo se vuelve tan vago. Me siento tan liviano, como si pudiera observar las cosas desde arriba.

Veo sobre la mesa de noche un paquete de cigarrillos aún sin destapar y el libro que ayer había terminado de leer; en el piso, el disco roto de Billie Holliday y un frasco vacío; y sobre la cama, sosteniendo en su mano una hoja arrugada, como aferrándose a la nada, mi cuerpo.

Mario Alexánder Ibáñez Suárez - Florencia
Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa

Nació en Bogotá en 1971. Es médico y psiquiatra de la Universidad Nacional de Colombia. El cuento 'Último blues' se publicó originalmente en la antología nacional 'Este verde país', 'Cuadernos de Renata' No. 2, 2008.