La botas de Lucho

Ilustración: Lilop

De nuevo estas botas estorbando, voy a botarlas para que dejen de torturarme. Me recuerdan a mi muchacho. Siempre le decía que no llegara tarde, que la noche es cómplice de los maleantes. Nunca me escuchó. Se arreglaba temprano y salía encogiendo los hombros. "Oritica vuelvo". Oritica era la madrugada. Yo pasaba las noches en vela escuchando ladrar los perros y algunos disparos en el silencio de la noche.

Desde que era niño lo encomendé al Señor de los Milagros. Mientras fue a la escuela no hubo mucho problema. Siempre fue juicioso de chiquito. Pero cuando creció se volvió amiguero, mujeriego y tomatrago.

Creo que quedan mejor en el patio, hasta se las pueda llevar alguien que las necesite. Están buenas, con esas hebillas metálicas parecen militares. A mi hijo no le gustaba que lo relacionaran con esa gente. Cuando terminó el bachillerato le dije que se fuera a prestar servicio y por ahí derecho hiciera la carrera. Casi me pega. "¿Quiere que me maten en el monte?". Hubiera sido mejor. Los cadáveres de los soldados se los entregan a sus madres y las acompañan a enterrarlos con honores.

No, aquí no, este lugar está muy sucio, lo único limpio son la botas de Lucho. El día que las encontré, las lavé y las puse como nuevas. Era lo único que podía hacer. Ahora no sirven para nada. Será mejor que alguien se las lleve.

Blanca Ligia Suárez Ochoa  - San José del Guaviare
Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa

Nació en Guamal (Meta) en 1959. Vive en San José del Guaviare desde los 7 años. Es administradora pública y gestora cultural. Es coautora de las publicaciones colectivas 'San José del Guaviare, capital de la esperanza'.