Cartas a mi vecina de arriba
Ariel Magnus
Norma
Este libro es un viaje por uno de los pocos lugares en donde carecemos de control: las relaciones con los vecinos. Con su característico estilo incisivo pero lleno de humor, Magnus narra los sufrimientos vividos con su vecina de arriba, una mujer de tacones sonoros, no puntilla claramente, sino de esos que se usan para trabajar, no tan incómodos, es decir, que se pueden tener puestos muchas horas... El problema es que ella no trabaja, deambula. Encima de él. Permanentemente. Primero, como un caballero, le hace envío de una carta, rogándole cariñosamente un poco de silencio, haciéndole saber que la entiende en su soledad, pero que si baja un poco el volumen le haría la vida bastante más feliz.
Pero no obtiene respuesta alguna, lo cual lo ofende profundamente. Así, empieza a construir un andamiaje de odio que va creciendo con cada carta que no le responde. Queda claro que es un neurótico que abre sus cartas con cada insulto. No soportaría que una pluma le cayera al lado sin molestarle. Ambos están desquiciados.
El libro podría seguir así y así, pero en la mitad sufre un cambio radical. Una luz de esperanza aparece. Una respuesta. Y se empieza a armar una maraña de acontecimientos que le dan un giro inesperado al relato. El problema es que cuando uno ha tratado de entender semejante relajo ya no sabe en dónde está la verdad y en dónde la mentira. Y eso, está bien. D.R.D.