Como en años anteriores, la presencia de artistas de talla mundial será el plato central de la cuarta versión del Festival Internacional de Música de Cartagena, que se realizará entre el 9 y el 16 de enero. En esta edición, el pianista estadounidense Stephen Prustman debutará como director del evento.
¿Qué significa ser el nuevo director del Festival?
Una maravillosa oportunidad de cumplir mi sueño: estar al frente del festival más mágico del mundo.
¿Qué novedades trae el evento del próximo año?
La magia de Mozart que estará presente durante toda la semana del Festival. Este maravilloso compositor será representado en casi todos los programas, desde la Sinfonía Júpiter hasta el Réquiem que interpretaremos en nuestro concierto final en la plaza de San Pedro. Por otra parte, habrá una presentación en la que rendiremos un homenaje a Rafael Escalona. Y por si fuera poco, inauguraremos los escenarios de la plaza de la Trinidad y la iglesia de la Trinidad en el barrio Getsemaní.
¿Por qué Mozart?
Porque le regaló a la humanidad una obra que ha enriquecido a millones de personas durante siglos y porque su música comparte la magia que impregna cada rincón de la Cartagena colonial. Con sus composiciones celebraremos los 200 años de Independencia de Colombia en una noche especial llamada 'Colombia mágica'.
¿Qué características sonoras ve en la música colombiana para convertirla en un producto internacional, como lo puede ser el tango en Argentina?
El tema no es tanto de características sonoras como del ritmo. Si usted estudia la infinita variedad de los compases en los que se basa la música colombiana, puede comprender cómo los diferentes estilos y lenguajes musicales han continuado prosperando durante tantos años. Además, la voz ha sido una parte integral de la historia de la música colombiana y por lo tanto las formas musicales se han desarrollado en torno al canto. Esa es la clave.
Como nuevo director, ¿qué ingrediente va a imprimirle al evento para diferenciarlo del de los años anteriores?
Mi deseo es continuar con la presentación de la música, los solistas y los conjuntos de clase mundial. También tengo previsto ampliar nuestra oferta de actividades gratuitas para el público y nuestros programas de educación musical.
¿Cuál va a ser la obra del Festival y en manos de quién estuvo su composición?
La obra se llama Himno a Colombia y la comisionamos al colombiano Francisco Zumaqué. Se trata de una primicia mundial.
¿Cómo ve este Festival con respecto a otros similares en el mundo?
Cada festival tiene su propia personalidad y por eso el de Cartagena no tiene comparación. En ningún otro lugar del mundo encontrará una combinación de buena música popular, un programa integral de educación, conciertos gratuitos en plazas y en las afueras de la ciudad, exposiciones de artes visuales, un clima celestial, la brisa del Caribe, y por supuesto, un público que da más amor y calidez a las actuaciones que en otro lugar.
¿Cómo inculcar la música clásica en un país que, como Colombia, aún no la tiene afianzada?
Bueno, no estoy de acuerdo con esa premisa. La música clásica o lo que podríamos llamar la música de arte occidental de Europa de 1650 a 1945 ha sido frecuente en Colombia desde hace siglos. Tanto así que la gente ha recibido con familiaridad las presentaciones que venimos haciendo desde 2007 en Cartagena, como puede ocurrir en París, Nueva York o Viena, o en cualquier otro lugar.
¿Qué significado tiene para usted Colombia?
Colombia se ha convertido en parte de mi alma. Hay un elemento de lo divino que se expresa en la tierra del país y en los corazones y las caras de los colombianos. A veces me siento como si hubiera vivido aquí, en una vida anterior, que tal vez yo era colombiano 100 o 200 años atrás.
¿Y Cartagena?
La hermosa ciudad de Cartagena me ha hecho ver que la magia existe, que la magia es real, que la magia está en todas partes.
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Ricardo Cobo: guitarrista colombiano. Debutó a los 17 años con la Orquesta Filarmónica de Bogotá, ha sido solista, músico de cámara y profesor.
Serguei Sichkov: pianista ruso. En 1991 ingresó al renombrado conservatorio estatal Tchai-kovsky, bajo la dirección de la profesora O.M. Zhukova, donde obtuvo el diploma laureado. En 1998 realizó estudios de doctorado del mismo conservatorio y presentó su proyecto de investigación sobre las obras para piano de Sergei Rachmaninov.
Katarzyna Sadej: mezzosoprano polaca/canadiense. Ha sido reconocida como uno de los nuevos talentos en la escena operática y de conciertos. Su calendario artístico la ha llevado a lugares como Taipei, Taiwán, donde interpretó Les Noces de Stravinsky; Sulmona, Italia, como "Cherubino" en Las Bodas de Fígaro de Mozart; y Jerusalén (Israel) para la Premier Mundial de Un llamado por la paz, compuesto por Sharbel Dalal.
Bella Hristova: violinista búlgara. Es una de las jóvenes superestrellas en el mundo de la música clásica. Recientemente, su interpretación del Concierto para violín, de Brahms, fue descrita por el New Zealand Herald como "un bocado del cielo que se va hilando sin esfuerzo y pasa de un cargado lirismo hasta unas suaves cadencias".