Los objetos de la memoria

Orhan Pamuk

El Museo de la Inocencia
Orhan Pamuk
Mondadori
641 págs.  

Este libro podría ser solo la historia de un amor imposible. Un hombre de 30 años, hijo de una familia rica de Estambul y próximo a casarse con la mujer correcta, se enamora de una prima lejana, 18 años, pobre y sin roce social. Podría ser solo eso. Pero está escrito por Orhan Pamuk y entonces es más. Su autor -primer turco en recibir el Nobel- toma esta trama para volver a lo que ha sido la línea recurrente de su literatura: el retrato de su ciudad, Estambul, y de su gente, esta vez vista desde el sentimiento.

El Museo de la Inocencia está narrado por Kemal, el hombre que convierte en obsesión la pasión por su prima, sobre todo cuando ella lo abandona (sus palabras desaparecen durante casi medio libro y regresan después, muy diferentes), y no encuentra otra forma de sobrevivir sino a través del contacto con objetos que fueron suyos o tocados por sus manos. Una taza de té, un arete, unas bragas.

Kemal los acaricia, los huele, recorre su cuerpo con ellos y así amortigua el dolor de no tenerla. Porcelanas, peines, colillas de cigarrillos con el rastro de su colorete, cientos de objetos que colecciona y luego exhibe para rendirle un homenaje a su amor. El libro es una visita a ese museo personal, un recorrido guiado por este romance. Al mismo tiempo -Pamuk no iba a dejar de hacerlo- es el reflejo de la Turquía de los años setenta a los noventa. Aquí está la clase poderosa que busca parecerse a Occidente, alcanzar un estilo europeo que resultará ficticio.

Está la política, la lucha entre nacionalistas y comunistas, los golpes militares. Pero esta vez todo va como ruido de fondo del amor. Lo mejor es cómo Pamuk presenta el poder evocador de los objetos, su capacidad para revivir momentos,  recapturar emociones. Sin embargo, su prosa, bellísima siempre, por momentos se enlentece, se reitera y hace que la acción pierda fuerza. Faltó un poco de poda en esta novela, que el propio autor ha contado que le implicó diez años de trabajo. (Atención, para el interesado, la página 629 incluye entrada al museo. Válida para una sola vez).

Por María Paulina Ortiz

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