Los fantasmas de la noche

Una mujer (Luz Estela Luengas), sentada sobre un sofá rojo, con las piernas recogidas, molesta pero resignada, le reclama telefónicamente a su marido su ausencia, su eterna ausencia. Este trabaja en el programa Emisiones de medianoche de la emisora radial Vox Populi, y, al parecer, prefiere oír las desgracias ajenas, las narraciones patéticas de voces anónimas que también tienen el vicio de la noche, y que llaman para contar sus pesares con el único fin de que los oigan.

Él (Hernán Méndez) justifica lo que hace, esa obsesión por colarse en la vida de los otros, con la excusa de que está investigando para su gran obra, un libro que recoge los testimonios patéticos de tantos y tantos dolientes de la noche. No obstante, lo cierto es que ha logrado convertirse en víctima de su propio invento, o del de sus superiores, que le exigen sangre, sudor y lágrimas en sus relatos. Eso vende, y se supone que mucho sensacionalismo atrae y dispara el rating. Y terminará involucrado hasta los tuétanos y cayendo en su propia desgracia. Pero claro, la emisora no se responsabiliza de los contenidos del programa, qué tal, solo llena sus bolsillos con ellos.

La puesta en escena es interesante. Para ser un 'relato radial', la atmósfera está bien lograda, es oscura como la noche. Los protagonistas van apareciendo como espectros, pesadamente con sus cuentos y el techo, plagado de grandes lámparas, se ilumina de cuando en cuando, dramatizando los relatos tristes de estas almas perdidas. El énfasis en las voces es evidente y es un gran ingrediente de la obra.

Sin embargo, en ocasiones es difícil seguirle la pista a la narración y conectar a un personaje con otro resulta agobiante. La sensación de montaña rusa es permanente, pero no solo por los picos y descensos narrativos, sino por la disimilitud de las calidades actorales. Es un ejercicio ambicioso que pretende involucrar a diversos universos en torno del patetismo y el dolor, pero eso no siempre se logra al tener tan distintos talentos. Un ejemplo claro es el protagonista que se lleva por delante a su compañera en la cabina de locución (Marisol Correa) a años luz en credibilidad. Y el vestuario... es terrible. La camisa polo del protagonista, a la que le sobran tres tallas, y la espalda destapada innecesariamente de la locutora, le restan peso a una buena historia.

Por D.R.D

Emisiones de medianoche
Dirección y texto: José Domingo Garzón
Reparto: Hernán Méndez, Luz Estela Luengas, Jairo Soto, Carlos Torrado, Rigoberto Giraldo, entre otros.
Teatro Libre de Chapinero