En el arte como en la moda, hay gestos que se convierten en paradigmas de la estética del momento. Es así como la apropiación y la reinterpretación son acciones que se consideran acertadas en el arte si así la crítica lo valida. Es indudable que el calificativo 'bello' perdió su hegemonía y ya no se incluye dentro de las apreciaciones válidas frente a una obra. En su reemplazo las consideraciones frente a las prácticas artísticas destacan o descalifican aquello que comúnmente conocíamos como 'obra de arte', también revaluada hoy en día.
Esta muestra ahonda en las entrañas de este análisis. Desde sus primeras exposiciones, Cardozo ha asumido una actitud crítica frente a la sacralización y consumo de las marcas. Su obra, inicialmente contenida en una burbuja de ingenuidad, evidenciaba un desarrollo estético enmarcado por un claro carácter local. Un sabor reconocible, que exponía situaciones evidentemente apropiadas de una cultura importada, tomaba en su obra un matiz plástico interesante. Óleos, bronces y dibujos se apropiaban de los logos de algunas marcas para comentar sobre el particular.
Hoy, después de un tiempo en que su biografía se ha visto enriquecida por experiencias en tierras lejanas, su obra ha tenido alteraciones. Pendones en telas chinas estampadas bordadas en Beijing con motivos que hacen alusión al lenguaje del descuento; dibujos realizados con fragmentos de etiquetas de tallas y códigos de barras, sustraídas con sacabocados; papeles recortados siguiendo las indicaciones de un libro de artesanía local, conforman un panorama general de su investigación.
Aunque la exposición analiza los alcances del engaño y la suplantación, surge sin embargo una inquietud: ¿será que frente a este análisis hay más tela que cortar? Interesante observar cuál será el devenir plástico subsiguiente a esta propuesta de una artista sagaz como Barbarita Cardozo.
Por Estefanía Sokoloff
Barbarita Cardozo
Made in
Galería Nueveochenta, Bogotá.