Noviembre 4 de 2009

Políticas del miedo

El catalán Antoni Muntadas desentraña los mecanismos que hacen creer a la gente que el peligro está a la vuelta de la esquina.

Una mujer camina de noche frente a una vitrina. Va ataviada con un abrigo y aprieta su bolso un poco de más. Parece que quisiera voltear a mirar si alguien la sigue. Digna de una película de Alfred Hitchcock, la escena contiene una profunda voz masculina que narra la peligrosidad de las calles por las que transita esta indefensa dama: "Cada dos minutos hay un robo; cada seis un atraco; cada 43 un asesinato y se pondrá peor. Tener la libertad de no tener miedo es el derecho de todo ciudadano norteamericano". Se trata, nada más ni nada menos, que de una de las cuñas con las que el candidato presidencial Richard Nixon se lanzó en 1968.

Esta propaganda, junto con otras que van desde 1950 hasta la última campaña presidencial de Estados Unidos, hacen parte de la obra Political advertisement (Publicidad política) del artista catalán Antoni Muntadas (1942), a quien el Banco de la República le dedica la exposición "Antoni Muntadas: tres proyecciones". Este trabajo, realizado junto con Marshall Reese, busca poner en evidencia de qué manera se van transformando los candidatos en productos de consumo, jugando con los miedos de la sociedad para hacerse necesarios. "Me interesaba mostrar la relación entre la política y el dinero -asegura el artista-, señalar la figura del publicista político como mercenario, como alguien que conoce las reglas del juego del mercado y las sigue".

El trabajo de Muntadas cruza el campo del arte con la sociedad de consumo y con las ciencias sociales. Por eso busca señalar posibles razones o intenciones por las cuales vemos una u otra imagen editada en un noticiero de cierta manera o leemos uno u otro mensaje en las vallas publicitarias. Frente al bombardeo informativo, para él resulta fundamental preguntarse ¿por qué?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿cuándo? Preguntas básicas a las que le añade ¿para quién? Un ingrediente fundamental para él: el espectador.

¿Pero cómo traduce, justamente, este tipo de inquietudes en su obra? Por ejemplo, colando mensajes en medio de la calle, en vallas, en paradas de autobús. Uno de ellos dice: "Atención: la percepción requiere participación". Otro: "This isn't an advertisement" (esta no es una publicidad). Frente a la cantidad de mensajes leídos a diario y  anuncios comerciales, estos dos parecen producir un efecto de freno de mano, cuestionándolo todo o, simplemente, pasando inadvertidos. Ese es el reto al que el artista se expone al salirse de la sala de exposición, algo que le gusta, pues cada quien es libre de prestar atención o no.

Decir, no decir o qué decir

Muntadas también desnuda las estrategias de los medios de comunicación y revela cómo construyen las informaciones. En 1979 hizo Between the lines (Entrelíneas), un video de 26 minutos sobre cómo una periodista edita una nota con un político con el que estuvo un día entero y la convierte en un informe de un minuto y medio.

Le siguió TVE primer intento, en 1989, luego de que la televisión española le dijera que quería hacer un reportaje sobre su obra. Él invirtió la propuesta y les dijo que prefería hacer un trabajo sobre ellos. Así, durante dos años se metió en los archivos del canal y en un video de 40 minutos hizo una reedición del material. "Nunca salió al aire", cuenta el artista, como confesando algo evidente. Ello dio pie para crear un proyecto que denominó The file room (El archivo), que aún circula por la Red y donde recopila 400 casos de censura.

"Me inquieta cuando una imagen o un texto desaparecen del dominio público, del lugar a donde estaban destinados -explica Muntadas-. Hoy la censura se ha vuelto más sofisticada. Ya no se corta la película o se queman libros. Hoy se han añadido conceptos más sutiles, más difíciles de entender y debemos ser conscientes de ello".

Por eso, el proyecto On translation: Fear / Miedo, de 2005, busca mostrar desde la perspectiva de sus protagonistas y de especialistas la sensación de miedo que se tiene en la frontera mexicano-americana. Es una serie que ha hecho también en otros lugares del mundo como en Tarifa, España. Se trata de algo subjetivo y que varía dependiendo de si uno se para del norte hacia el sur o viceversa, ya que en ambas miradas hay un problema de traducción de la experiencia.

En el primer caso, aquello desconocido es la lengua; en el segundo, dicha lengua puede ser una promesa de cambio pero con una amenaza permanente de ser perseguido. Uno de los entrevistados dice: "Ahora parece que todo es válido en nombre de la seguridad. Es un monumento a la política del miedo". Mientras, van pasando testimonios y noticias en donde se dice que el inmigrante es peligroso.

Uno de los expertos que aparecen en el video dice: "Las sociedades conviviendo con miedo son terriblemente vulnerables, y los políticos lo saben". El problema es que esas sociedades cada día somos más. Y eso es justamente lo que señala Muntadas.

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