Noviembre 4 de 2009

Se cumplió el segundo aniversario de la muerte del escritor Germán Espinosa

Después de su muerte, los medios culturales reconocen con más convicción el valor de la obra del escritor cartagenero. Por Nicolás Morales Thomas.

Después de Gabriel García Márquez, el escritor más influyente en la tradición literaria colombiana del siglo XX quizá sea Germán Espinosa (1938-2007). Al cultivar una amplia variedad de géneros literarios -poesía, crónica, cuento, novela y biografía-, este escritor fue consolidando un complejo tejido de pensamientos que comenzaron a entrelazarse en la década del cincuenta en Letanías del crepúsculo, su primer poemario, obra que marcó el inicio de un largo viaje que lo llevaría a convertirse en uno de los intelectuales más representativos de nuestro país.

Dos años después de su muerte, casas editoriales han querido rendir homenaje a la amplia producción literaria del maestro Germán Espinosa. Alfaguara lo ha hecho a través de una selección de textos inéditos titulada Herejías y ortodoxias, y la Editorial Pontificia Universidad Javeriana, con la publicación, hace un año, de la recopilación de ensayos sobre su obra reunidos bajo el nombre Germán Espinosa: Señas del amanuense.

Resulta interesante que, pese a las críticas que Espinosa desplegó frente al frenético consumismo de la sociedad contemporánea, hoy los medios de difusión cultural se desbordan con publicaciones que reivindican la importancia que tuvo este escritor para la literatura colombiana. Hoy nadie pone en tela de juicio la calidad de su escritura, como si la culpa recorriera a quienes en un comienzo lo ignoraron y los condujera -¡en hora buena!- a dejarse seducir por su extraña polifonía que trasciende las fronteras del género literario.

Hay voces que se mueven como sombras en los confusos vericuetos del consumo, voces que constituyen un importante legado para la humanidad, voces que desafortunadamente se pierden al no tener un público que "pague" por oírlas. Espinosa "no hacía pactos con la sociedad de consumo o concesiones a las truculencias del presente", como diría una de las editoras del libro de la Javeriana. La cultura debía para él ser siempre el camino por el que el hombre trasciende a una realidad más rica y compleja. La obra de arte debe ser siempre, más que un objeto de valoración académica y mercantilista, la herramienta que permite al hombre entender la complejidad de su ser.

Géneros hermanos

En las universidades desde hace varios años se le rendía culto a Espinosa -él lo sabía-. Era considerado un autor capaz de reconciliar los distintos géneros literarios para crear una sinfonía, apta para abarcar un amplio horizonte del conocimiento. No en vano, en los años sesenta, en los albores de su creación artística, habló de temas tan complejos como la biogenética. Era un periodo en el que muy pocos se atrevían a hermanar ficción y ciencia, como si arte y razón no fuesen ambas hijas del conocimiento.

Pertinente es ahora, para hablar un poco de esta "hermandad", traer a colación un pequeño fragmento del prólogo escrito por Espinosa en Herejías y ortodoxias, en el cual se vislumbra esta extraña vorágine que se produce cuando por algún motivo la ciencia y algunos eventos "paranormales o truculentos" se mezclan para impulsar la creación artística.

Un falso diagnóstico de una obstrucción intestinal dado por un médico a Germán Espinosa desencadenó una serie de sucesos que pondrían en evidencia el recuerdo olvidado de una médium, que en el año 2004 había advertido al escritor los cuidados que debía tener frente a los médicos, específicamente, frente a un posible "falso diagnóstico". Muchas de las tribulaciones sufridas por el escritor después de este falso diagnóstico cobraron vida en su novela Aitiana, publicada en 2006, mostrándonos la posibilidad de comprender el mundo como una entidad abierta a la interpretación desde distintas ramas del conocimiento.

Fue esta forma de hacer literatura la que consolidó buena parte de la grandeza de su obra. Después de todo, nuestra realidad es tan compleja e inabarcable que, en palabras de Espinosa, "pese a los avances científicos y tecnológicos que suelen dejarnos boquiabiertos, de este universo que habitamos (y que, por cierto, nadie nos garantiza que sea el único), apenas si las ciencias, las artes y otras actividades inspiradas, como si fuesen escarabajos en un bloque de alabastro, habrán logrado rascar algo muy parecido a absolutamente nada".

De todo un poco

Herejías y ortodoxias (Alfaguara) es un libro de ensayos inéditos, reflexiones que el mismo escritor consideró "sin mayor ordenamiento ni unidad", "libres de estructuras tiránicas", y que tienen como temas principales la fantasía, la realidad, el patriotismo, el amor, la muerte, el esoterismo, las formas del dolor y los calvarios de un escritor, entre otros. El tono melancólico del libro desvela el alma de Espinosa.

25 lecturas

En Germán Espinosa: Señas del amanuense (Editorial Pontificia Universidad Javeriana) los editores Cristo Rafael Figueroa, Luz Mary Giraldo y Carmen Elisa Acosta se hicieron a la tarea de recoger 25 ensayos sobre la obra del escritor cartagenero. El libro analiza diversas obras de Espinosa y destaca su capacidad para incursionar en diversos géneros, cualidad no muy frecuente en la literatura colombiana. 

Por Nicolás Morales Thomas, director de Editorial Pontificia Universidad Javeriana.

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