Artista colombiano expone su obra en París

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La belleza de lo obsoleto

Con su método de trabajar sobre un lugar específico, estudió minuciosamente la sala de exposiciones de la Alianza Francesa en Bogotá, tal vez uno de los lugares más neutrales que había intervenido, pues todos los otros están cargados de historias. Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que no existe un lugar sin pasado. Entonces abrió una vitrina para que los espectadores pudieran observar los trastos del cuarto de San Alejo de la galería colombo-francesa. "Me obsesionan las zonas muertas de los edificios institucionales, su obsolescencia, que no es otra cosa que la acumulación de la memoria", asegura Tovar.

Por eso, ahora en Les Voûtes, de París, unas bodegas abandonadas que fueron recuperadas para hacer exposiciones transgresoras, vuelve a trabajar con una figura que le es familiar: el pupitre, que evidencia el paso del tiempo al transformar su figura gracias a la luz que lo dibuja. Es un trabajo a caballo entre el dibujo y la fotografía, pues la intención de retratar la figura es pictórica, pero quien hace el trabajo es la luz, como sucede en la fotografía.

Esto se debe a que sus indagaciones van más allá de la apariencia. Para él es claro el camino de su trabajo. "Si el artista occidental se ha basado en la ventana de (León Battista) Alberti retratando la vista observada desde adentro, y el artista oriental se introduce en el paisaje, lo recorre, lo siente y retrata la experiencia, yo estoy en el límite de ambas soluciones", dice.

Y es cierto, pues la instalación, en últimas, es una forma de resistencia que despoja al artista de ese deseo de volverse firma y estilo, ya que expone claramente que el espectador no podrá nunca llevarse el espacio, sino la experiencia vivida allí dentro, poderosa y única.

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