Carlos Vives con La Provincia y los Clásicos II

El acordeonero Egidio Cuadrado y Carlos Vives compartieron estudio en 'Clásicos de la provincia II'.

Disco en mano, las preguntas obligadas son: ¿Era necesario esperar 16 años para que Carlos Vives revisara el repertorio vallenato tradicional? ¿No es Clásicos de la provincia II un álbum que debió haber salido un par de meses después del primero, que es de 1993?

Imposible aventurar en qué hubiera cambiado la suerte del samario de haberse inclinado por lanzarlos uno tras otro. Lo que sí sabemos es que en su momento el intérprete prefirió tomar el camino más complejo, el de optar por sus propias creaciones en un segundo trabajo discográfico. Así, un artista que hubiera podido cómodamente sentarse en los laureles del refrito (tan de moda a partir del primer Clásicos...), prefirió apostarle al mayor con La tierra del olvido, disco que es, casi de manera unánime, considerado el mejor de Colombia en años.

Otra verdad de a puño: esta nueva entrega de covers vallenatos que ofrece Vives con La Provincia suenan como suenan gracias a que entre el primer Clásicos... y el último hay cinco álbumes y, de la mano de ellos, el afianzamiento de un particular sonido, familiar pero que no deja de asombrar con cada entrega.

Y así, es fácil sorprenderse con la fuerza en el arranque de El pollo vallenato (Luis Enrique Martínez), en la que los ataques de acordeón y guitarra recuerdan de inmediato a Como tú, Fruta fresca y otras canciones de instrumentación compacta y compleja. Si ese tema es casi un rock, Sí, sí, sí (de Náfer Durán), segunda entrada de las 15 que ocupan el disco, es una suerte de merengue vallenato que por momentos parece ská jamaiquino. Y mientras para darle contexto a La bogotana (Rafael Sánchez) el músico optó por incluir fraseos de bambuco, otros temas como El contrabandista (Sergio Moya Molina) tienen un eco irlandés que ya conocíamos de canciones de otros discos, como esa joya llamada Santa Marta-Kingtson-Nueva Orleans.

Quienes gustan de los alardes modernistas de La Provincia disfrutarán completamente con La parrandita (Leandro Díaz), La colegiala (Julio de la Ossa) y con el primer sencillo radial, Las mujeres (Carlos Huertas); y los nostálgicos de vallenato guitarrero sentirán los ecos de Bovea y compañía en Frente a mí (Octavio Daza) y La caja negra (Rafael Valencia). Mientras, los más acostumbrados a las acometidas románticas del cantante sentirán regocijo al menos con tres temas: Momentos de amor (Fernando Meneses), Confidencias (Gustavo Gutiérrez) y Mujer conforme (Máximo Móbil).

Por lo demás, vale la pena destacar la rigurosa selección, que en lugar de decantarse hacia un vallenato manido prefirió la gema poco conocida. Y es que, como ocurrió hace más de década y media, pocos iniciados sabían de La gota fría, La celosa y El cantor de Fonseca antes del Clásicos de la provincia.

En el futuro, estas piezas serán de dominio público gracias a Vives y a todos los elementos ajenos al vallenato incorporados en su propuesta, tan sincera y rigurosa que sigue atrapando por igual a los rumberos vallenatos y a los más exigentes melómanos, tanto tiempo después.

Por Jaime Andrés Monsalve B.

Clásicos de la provincia II
Carlos Vives
Almacenes Éxito-Carlos Vives, 2009

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