(Página 1 de 2)
Parece hecho para el cargo: fue subdirector de Monumentos Nacionales, gerente de la Corporación La Candelaria, miembro desde hace 12 años del Consejo de Monumentos de Colombia, ex director del Centro de Investigaciones de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de los Andes, director del Instituto Carlos Arbeláez Camacho para el Patrimonio Arquitectónico y Urbano de la Universidad Javeriana, y decano de la Facultad de Estudios en Patrimonio Cultural de la Universidad Externado. Ahora, como director de Patrimonio del Ministerio de Cultura y en pleno Mes del Patrimonio, el arquitecto Juan Luis Isaza espera hacer frente a las críticas que expertos han manifestado con respecto al manejo que se le da al tema en el país.
¿Para qué ha servido la Ley de Cultura de 1997?
Conozco bien la realidad nacional y me muevo con frecuencia en un contexto iberoamericano. Por eso puedo decir que el avance de Colombia en temas de patrimonio es abrumador. Se ha avanzado en legislación y corpus normativo, y eso ha ido de la mano del diseño de estrategias, inventarios, protección y restauración. Hemos logrado derribar esa mirada que reducía el tema a lo blanco, hispánico, católico, masculino y elitista. Hace 15 años la gente solo hablaba de restauración del patrimonio material; hoy se habla de todo el sentido social del patrimonio, sobre los recursos económicos que puede generar y su disfrute cotidiano.
Pero hay una percepción de que está muy regular...
Hago una analogía con el sistema de salud: ¿qué porcentaje del total de la población tiene enfermedades calamitosas? No creo que llegue al 10 por ciento. Con el tema de los bienes de interés cultural se hace mucha alarma, y aunque evidentemente tenemos enfermedades calamitosas, diría que la gran mayoría de esa población goza de buena salud.
Cuando nacieron los planes de ordenamiento territorial (POT) hace una década cada municipio hizo su inventario de patrimonio, ¿por qué volver a empezar con otra figura como los planes especiales de manejo y protección (PEMP)?
Yo diría que son dos cosas distintas. El POT es un plan de desarrollo de todo el municipio, de todos sus ámbitos y componentes, y el PEMP está centrado exclusivamente en la salvaguardia del patrimonio arquitectónico y urbano de los centros históricos previamente declarados y protegidos del ámbito nacional. Son las estrategias para que esos centros históricos o sectores de ciudad tengan un desarrollo. Pero hay una cantidad de cosas que no le competen al PEMP como los temas socioeconómicos o medioambientales, si bien los puede contemplar. Lo que queda claro es que el PEMP al ser una norma de mayor jerarquía obliga al POT a incluirlo inmediatamente en sus planes.
¿Qué va a pasar con el muelle de Puerto Colombia?
Su propiedad pasó del Ministerio de Transporte a la Gobernación del Atlántico. Ya está dispuesta la venta de un lote en el área de influencia para obtener el dinero que se requiere para su restauración, que es del orden de 38.000 millones de pesos. Para esto ya se abrieron prepliegos de licitación. Además, se aprobó un Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) que permite cederlo en concesión para hacer un desarrollo que reactivaría la zona. Ahora bien, una vez se restaure, quedará una estructura completamente obsoleta y sin uso, pues nunca más volverá a ser puerto.
¿Por qué hay tantos reparos con respecto al PEMP de Mompox?
Mompox no goza de plena salud, pero es falso que estén amenazando con sacarla de la lista de patrimonio mundial. La reducción del límite protegido fue una sugerencia hecha en 1994 que nunca fue aprobada pero se asumió como tal. Finalmente no se redujo el límite protegido; por el contrario, este año el área de influencia se amplió incluso más y se pasó a la otra orilla del río.
¿Cuál es la verdad sobre el estado de conservación de la fachada del Museo Nacional?
Es un edificio de finales del siglo XIX que tiene un tipo de ladrillo blando de poca cocción, fue construido de manera precaria, está en un lugar muy contaminado de la ciudad, padece de líquenes y hongos, y se lo están fumando (el polvo del ladrillo es utilizado en la preparación del bazuco). Pero hoy la fachada, después de la mala intervención realizada en 2005, que empleó un lavado con un líquido que aceleró el proceso de deterioro, está siendo restaurada de manera más adecuada y se están restituyendo las piezas dañadas por nuevas con características similares.
¿El señor Max Ojeda, interventor que realizó dicho trabajo, siguió siendo contratado por el Ministerio de Cultura luego de este episodio?
Al contratista lo enganchó el Museo Nacional de Colombia por medio de la Dirección de Infraestructura y no de Patrimonio del Ministerio de Cultura. Pero el Ministerio no tiene capacidad sancionatoria y Ojeda se gana muchas licitaciones y sigue teniendo proyectos, porque la ley de contrataciones de Colombia lo permite si cumple con los documentos solicitados; no hay mecanismos legales para vetarlo. A pesar de esto, en este momento está en investigación por parte del Ministerio.