Lucía Abondano es una periodista que tuvo suerte una vez en la vida, destapó un escándalo y con eso se consagró en su revista. Eso le dio para que abrieran una unidad investigativa y para que a pesar de su corta edad la miraran con respeto. Solo que esa suerte le duró poco, de la unidad no queda sino el recuerdo y ella dedica sus días a hacer pastillas con notitas menores de salud, que, además, nunca entrega a tiempo. No podría decirse que disfruta de su trabajo, claro, pero no hace mucho por cambiarlo, prefiere la comodidad que le da vivir en un conjunto residencial lujoso dentro del cual puede fumar marihuana en paz. Pero es curiosa. Le da risa que los muchos yuppies que le pasan al lado sean unos devotos de JAV, de Julio Armando Valdetierra y sus enseñanzas de cómo vivir mejor, que compren sus libros, que vayan a sus conferencias.
Los pasillos del conjunto tienen nombres esperanzadores como El camino del bienestar, todo un aparataje para sospechar... pero nadie lo hace. Solo unos pocos que se pegan una escapadita al techo del edificio, en donde hay una selva hecha y derecha, yerba, pildé y rituales de escapismo. Ella, tratará de reconciliarse con su vena investigativa destapando la farsa de superación en la que todos creen ciegamente, con un líder que se viste como Elvis y cree que el fin del mundo está cerca y tiene fórmulas tan básicas que resulta inverosímil su poder de atracción, pero será más difícil de lo que cree, porque entre marihuaneros y fanáticos, conspiradores y seguidores es claro que se trata de un círculo que se necesita, completo y deforme, para existir. D.R.D.
Conspiración iguana
Pilar Quintana
Norma
318 págs.