El amor en tiempo de decepción - Algo que contarte de Hanif Kureishi (Anagrama).

'Algo que contarte' Hanif Kureishi (Anagrama). Foto: AFP

Hanif Kureishi es un maestro de la frustración y la nostalgia. Sabe, como muy pocos, reconocer las carencias y desapegos de las relaciones de pareja. Sus personajes no son solitarios, pero viven atrapados en sus amores y, con mucha frecuencia, en una larga carrera por deshacerse de ellos.

El escritor anglopaquistaní sabe poner esas complejas situaciones individuales en el contexto de una gran decepción política y social, no en vano en su formación se ve mucho del espíritu nihilista de los viejos punk. Su nueva novela, Algo que contarte, es su forma de dar razón del fracaso de una generación. Es su evaluación de la era Blair, un mea culpa por haber sido cómplice de un hombre que generó todas las expectativas positivas a sus coetáneos y terminó metiéndolos en un guerra con la que no contaban.

El escepticismo de su mirada convierte a Algo que contarte en uno de sus mejores trabajos, al mismo nivel de El buda de los suburbios e Intimidad, esta última uno de los grandes relatos sobre el final de una pareja.

Jamal Khan, el protagonista, es un psicoanalista y escritor exitoso. Un burgués típico de la clase media alta, que tiene resueltos sus problemas económicos más urgentes, pero que al mismo tiempo no logra establecer relaciones firmes con nadie. Lleva a cuestas un divorcio y un ciclo de noviazgos que no le han permitido encontrar una pareja estable. Su nueva oportunidad sobre la tierra se la dará un amor de juventud, lo que es, en el fondo, un llamado a los ideales que de alguna manera vio traicionados.  Khan también observa cómo su hermana menor Miriam y su amigo Henry, un director de cine y teatro, se enamoran y consiguen recuperar el ímpetu transgresor que tenían en sus años mozos. Miriam y Henry viven a tope a pesar de estar en sus cincuentas.

Kureishi no se priva en su novela de recrear parte del mundo en el que ha vivido. Él es en sí mismo una celebridad que, como su protagonista, asiste a las fiestas privadas de Mick Jagger. Al igual que Kureishi, Khan lo hace con ánimo descriptivo y un poco psicoanálitico. Esas escenas le sirven para contrastar la paradoja del idealista pragmático, aquel que no se siente traicionando a Marx sin posee una casa de campo con una piscina enorme y que recurre a las obras de caridad para quedar tranquilo con su conciencia.

Algo que contarte también permite ver una nueva faceta de Kureishi, la de la novela negra, pues todo el relato está atravesado por un asesinato nunca resuelto. Khan conoce los detalles pero no sabe como revelarlos.

Por Andrés Zambrano D.

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