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"En el camino de Los Ángeles a Santa Mónica, por el ferrocarril del Pacífico Sur, pasamos por Hollywood, un suburbio de agradables casitas". Esa era la mención que merecía Hollywood en la guía turística de Estados Unidos publicada en 1909 por el famoso editor de libros de viajes Karl Baedeker. Seguramente en esa época nadie sospechó que aquel pequeño pueblo, casi inexistente en los mapas, se convertiría en el imperio que es hoy. Allí se construyó hace un siglo el primer estudio de producción cinematográfica. Una obra que significó el nacimiento de una de las industrias más poderosas de la historia.
Para celebrarlo, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (Ampas) rinde un homenaje que incluye la exhibición de un montaje de las primeras películas filmadas en Hollywood entre 1909 y 1914 -llamado Movies! Moguls! Monkeys! and Murder!- y una exposición de objetos que reúne desde cartas y fotografías hasta un antiguo equipo de grabación. La exposición, de entrada gratuita, se presenta en el teatro Linwood Dunn, en Hollywood, hasta el 30 de agosto.
Nace un imperio
La historia de la industria cinematográfica más importante del mundo empieza apenas tres décadas después de que llegara el primer ferrocarril a Los Ángeles (1880). En agosto de 1909, el 'Coronel' William Selig, un mago y artista cómico, trasladó su estudio Selig Polyscope Company desde Chicago a Hollywood. Su compañía fue fundada en 1896 después de que logró construir su propia cámara de cine, la primera que fue fabricada por los hermanos Lumiere dos años antes.
Varias razones obligaron a Selig a emigrar a California. Estaba buscando escenarios más atractivos para filmar las películas de vaqueros -westerns- y ambientes selváticos para las de aventuras, dos géneros que estaban en pleno furor a principios de siglo. Necesitaba una zona donde el clima permitiera filmar en cualquier época del año y que en lo posible estuviera lejos de la competitiva industria del teatro ubicada en Nueva York y Chicago. Además debía alejarse de la costa este para huir de las regalías que cobraba la empresa del inventor Tomas Edison por filmar, distribuir y vender las películas. Para desgracia de los nuevos realizadores, Edison tenía las patentes de los equipos de filmación y proyección.
Selig ya había utilizado los escenarios naturales de California para una de sus primeras películas, The count of Monte Cristo (1908), dirigida por Francis Boggs. Sin duda ese era el único lugar que reunía todas las características que buscaba. Así que compró un local en el área de Edendale, hoy conocido como Echo Park, para instalar su estudio. Una vez ubicado, filmó Hunting big game in Africa (1909) y Lost in the jungle (1911), basadas en historias selváticas que fueron realizadas en las montañas californianas.
Después de Selig llegaron a la región otros cineastas atraídos por los buenos comentarios sobre la próspera Hollywood, como Mark Sennet, Charles Chaplin, Cecil B. DeMille y D.W. Griffith, considerado el padre del cine moderno por desarrollar el relato cinematográfico. El crecimiento fue tan acelerado, que para 1911 Hollywood ya ocupaba el segundo lugar en producción de películas después de Nueva York. Ese año nació el Nestor Studio, el primero fundado en California, y al poco tiempo aparecieron los grandes nombres como United Artists, Universal, 20th Century Fox, Metro-Goldwyn Mayer, Paramount, Republic, RKO, Disney y Warner Brothers.
El mérito de estos nuevos estudios agrupados rápidamente en Hollywood fue haber creado toda una industria alrededor del cine. Antes las películas eran asociadas con parques de atracciones ambulantes y espectáculos de dudosa reputación. Pero gracias a la consagración de una meca dedicada al arte del cine, este adquirió una cara mucho más profesional. Según Ricardo Pérez, profesor de Cine y Televisión de la Universidad Nacional, "Antes los realizadores improvisaban y carecían de estrategias claras. Con la consolidación de los estudios se profesionalizó el oficio". Ese proceso incluyó la división de las labores que antes eran realizadas por cualquier 'todero'. Cada miembro del equipo se dedicó a una labor específica, ya fuera redactar los guiones o manejar la cámara.
Así mismo, aumentó la creatividad y la rigurosidad a la hora de concebir las imágenes. "Se propusieron novedosos planos y enfoques para enriquecer la visión de la cámara -agrega Pérez-. Por ejemplo, apareció el plano americano, que mostraba a los vaqueros hasta un poco más debajo de la cadera para que pudieran lucir las fundas donde guardaban sus armas".