Los quijotes de Cataluña

Fotos: Archivo y AFP

Detrás de un gran escritor hay un gran editor, podría ser una máxima, incluso más sabia que aquella que pretende elogiar a las mujeres entregadas en cuerpo y alma a sus maridos. En su invisible papel de editores, Jaume Vallcorba (Tarragona, 1949) y Jorge Herralde (Barcelona, 1936) pueden preciarse de haber visto el potencial y haber estado detrás del éxito en el mundo hispánico de más de uno de los grandes escritores contemporáneos. Por el lado de Vallcorba, fundador de la editorial Acantilado hace 10 años, Arthur Schnitzler, László Krasznahorkai y el premio Nobel Imre Kertész; por el lado de Herralde, fundador de editorial Anagrama hace 40 años, Roberto Bolaño, Paul Auster, Ian McEwan y Martin Amis, entre muchos otros. Pero a diferencia de esas mujeres sumisas que viven en función de sus grandiosos esposos, este par de editores también se precian de ser independientes. De ello hablarán durante el Festival Malpensante 09, que se llevará a cabo en Bogotá entre el 25 y el 29 de junio.

"El único modo de trabajar con libertad es no dando cuentas"

Jaume Vallcorba

¿Nunca pensó que era una idea suicida lanzarse a fundar una editorial independiente?

La verdad es que no. Claro que no me puse a pensar mucho antes de lanzarme a editar. Me he dedicado a la enseñanza universitaria de la literatura durante 30 años, y considero que hay una enorme relación entre las dos vocaciones (salvo, naturalmente, en el terreno económico). El único modo de poder trabajar con una total libertad en la configuración de un catálogo es no dependiendo de nadie, no teniendo que dar cuentas de los resultados económicos a nadie. Si uno no pierde de vista la dimensión económica del proyecto, no creo que sea para nada suicida.

¿Cuáles son los rasgos de la editorial?

Quisiera que Acantilado ofreciera un espacio de reflexión transversal en el tiempo y en los géneros, en el convencimiento de que los distintos géneros no son más que islas de un mismo archipiélago. Y que los autores, a lo largo de toda la tradición, dialoguen unos con otros en el tiempo, en forma ascendente y descendente. Quiero decir con eso que no veo una gran diferencia entre una novela y un libro de poemas, más allá de la forma en que los dos libros han sido escritos. Esto significa que la editorial configura un catálogo en el que los autores que lo integran dialogan con naturalidad entre sí y con los lectores que con él sintonizan.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de una editorial independiente?

Su mayor ventaja es la movilidad, la capacidad de tomar decisiones rápidas y adecuarse con facilidad a las nuevas circunstancias. Su mayor desventaja deriva de esa misma ventaja, y es su pequeño tamaño, quién sabe si más vulnerable.

¿De dónde viene esa predilección por la literatura del centro y del este de Europa?

La literatura llamada mitteleuropea ha preservado durante muchos años la tradición cultural europea como un tesoro. En buena medida ha sido usada incluso en aquellos países como una forma de resistencia política. Cuando empecé Acantilado debía buscar un espacio nuevo en el que operar. Y ese era un espacio que me venía como anillo al dedo.

¿Cuáles han sido las mayores satisfacciones como editor?

Ver que algunos 'descubrimientos' son reconocidos o que un autor prácticamente desconocido es premiado con un Nobel. Y, finalmente, haber podido ofrecer ediciones que han tomado el valor de referencia.

"Para muchos, el concepto de editorial es muy opaco"

Jorge Herralde

¿Las editoriales independientes están condenadas a ser absorbidas por los grandes monstruos editoriales?

A medio o largo plazo, para todos los formatos, para todas las personas, idéntica condena: la desaparición. Aparcando especulaciones, prefiero llevar a cabo mi actividad con la mayor exigencia posible, lo que es un trabajo full time. Se me ocurre el caso de City Lights, la legendaria editorial de Ferlinghetti, en San Francisco, still alive al cabo de muchas décadas. Entretanto, casi todos los grandes grupos norteamericanos han cambiado de propietario: son alemanes, ingleses, franceses.

¿Cómo se puede retener a un autor frente a los anticipos millonarios de otras editoriales?

En el caso de Anagrama, aparte de la excelente labor del equipo editorial, de la certeza de que su libro tendrá el mejor tratamiento posible en la promoción, y también de las amistades que a menudo se anudan. Los autores se retienen porque también les pagamos anticipos millonarios (que muy a menudo no se compensan con las ventas), pero posiblemente inferiores a los cheques de los grandes grupos.

¿Es lícito afirmar que Anagrama se ha convertido en un clásico moderno de la edición hispanoamericana?

Parecería muy pretencioso, por mi parte. De todas formas no me resisto a citar unas frases del gran pensador español José Antonio Marina: "Mantener la vitalidad durante 40 años es difícil, pero convertirse en una institución de vanguardia roza el milagro, porque hace compatible la solidez y estabilidad de la institución con la inquietud y el riesgo de quien vive en la frontera, es decir, la cuadratura del círculo". No me cabe duda de que es una afirmación permeada y sesgada por nuestra gran amistad, ojalá no sea una tesis totalmente errónea.

¿Todavía puede hablarse de 'editores'?

Para un porcentaje muy elevado de la población el concepto de editorial es muy opaco. Se compran títulos porque conocen a determinados autores y les gustan, o tras el consabido machaque publicitario, o por un boca-oreja ajeno a la literatura. Posible pregunta: "¿Quién ha editado este libro que me siento obligado a leer para no ser un paria social?". Y la posible autorespuesta es: "¡Y yo qué sé!". Pero, por otra parte, persisten los lectores 'fuertes', las buenas librerías prescriptivas, una cierta prensa cultural combativa.