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"A que nunca vieron la película Vicky Cristina Barcelona en clave de publirreportaje", retó el catalán Jordi Tresserras -presidente de la organización española Ibertur-Red de Patrimonio, Turismo y Desarrollo Sostenible- a los asistentes al 'Primer encuentro de turismo de patrimonio histórico y cultural', realizado los pasados 3, 4 y 5 de junio en Popayán.
Más de uno frunció el ceño. Si bien la película de Woody Allen es un recorrido inigualable por Barcelona, no es fácil pensar que buena parte de las tomas fueron planeadas por las autoridades locales para promocionar la ciudad. Entre los beneficiarios hubo bodegas de vino, museos y barrios como El Raval -aquel sitio lleno de grafitis donde Penélope es fotografiada por Scarlett Johansson-, que gracias a la cinta han visto el aumento de la afluencia de 'turistas culturales', una especie de viajeros que hoy constituye el 16 por ciento de los 55 millones que visitan España cada año.
Vicky Cristina Barcelona es uno de los casos más recientes de incentivo al turismo cultural, modalidad de nicho que, más allá del sol y la playa, busca resaltar la arquitectura, los museos, la arqueología, las librerías, la gastronomía, la enología, las tradiciones, los festivales populares o los íconos creados por la literatura o el cine.
Y es que no son pocos los turistas que, por ejemplo, recorren Dublín para seguir los pasos de Leopold Bloom, el protagonista de la novela Ulises, de James Joyce; o los que recorren San Telmo, en Buenos Aires, para conocer las calles de Mafalda; o los que viajan a Nueva Zelanda para vestirse como elfos y contemplar los paisajes de 'El señor de los anillos'; o quienes hacen recorridos por aguas nórdicas para ponerse a tono con las películas de Ingmar Bergman.
Conscientes de las aficiones de estos viajeros, las instituciones de turismo han montado la infraestructura necesaria para hacer posibles y atractivos los trayectos. Es más, ahora se impone la tendencia inversa de montarle literatura a lugares turísticos tradicionales. Según comenta Tresserras, la novela 'El peregrino de Compostela' fue encargada a Paulo Coehlo para hacer atractivo el Camino de Santiago, ruta de peregrinaje que recorre 800 kilómetros en el norte de España.
"La inversión sí que se ha visto retribuida", asegura el experto catalán. De los cinco millones de personas que anualmente siguen el Camino, unas 750.000 provienen de Latinoamérica, 80 por ciento de las cuales van motivadas por la lectura del libro. Ante tremendo éxito, el gobierno chino no tuvo inconveniente en copiar la idea y ya encomendó al autor brasileño la escritura de una novela sobre el Tíbet.
Por el mismo camino
Tradicionalmente ligada al turismo de hotel, sol y playa, Colombia apenas comienza a transitar la vía del turismo cultural. De hecho, el encuentro en Popayán, organizado por la Asociación Hotelera de Colombia, Cotelco, apuntaba hacia ese objetivo.
Ejemplo de la nueva tendencia fue el trazado de la Ruta Mutis, realizado el año pasado por el Ministerio de Cultura para que los viajeros retomen los pasos de la Expedición Botánica. Gracias a esta iniciativa han sido creadas 10 empresas de confección de ropa, artesanías y transporte, y en Guaduas y Honda serán construidos dos hoteles boutique.
Ahora, en vísperas del Bicentenario de la Independencia, la misma cartera ha comenzado el desarrollo de la Ruta de la Gran Convención, la cual integrará los municipios de Ocaña, La Playa, El Carmen y Ábrego, en Norte de Santander, y Río de Oro, en Cesar. Su propósito será abrir una ventana hacia la Colombia de 1828.