El último exilio

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Mario Benedetti se inventó el desexilio, o por lo menos construyó alrededor de él un ámbito doméstico, cotidiano y de afectos tan poético y nostálgico como el exilio mismo. Por eso pertenece a esa estirpe de poetas que tomaron partido por la alegría y la solidaridad, para llevar la voz de los hombres anónimos a todos los rincones de la Tierra. Sus poemas están en la memoria y en labios de varias generaciones que han encontrado en él al poeta que mejor los retrata. Por eso poemas como'Táctica y estrategia', 'Hagamos un trato', 'Rostro de vos', 'No te salves' y 'Viceversa' son ya textos indelebles del patrimonio lírico de América.

Benedetti es el triste, el amoroso, el exiliado y el frágil por excelencia. Perteneció a una notable generación de intelectuales uruguayos que ejercieron una importante influencia en la cultura latinoamericana -Idea Vilariño, Ángel Rama, Emir Rodríguez Monegal, Juan Carlos Onetti-, pero más allá de la literatura fue consecuente con sus ideales políticos. Siempre tomó partido por el bando de los oprimidos, las causas revolucionarias y el socialismo.

Tras el golpe de Estado del 27 de junio de 1973, abandonó Uruguay y partió al exilio en Buenos Aires. Posteriormente, en Perú fue detenido, deportado y amnistiado, para luego instalarse en Cuba, en 1976. Al año siguiente se radicó en España, donde fijó definitivamente una de sus residencias. Su vasta obra literaria, que abarca más de 80 libros, incluye títulos que ya son clásicos de la literatura de nuestro continente, como las novelas La tregua, Gracias por el fuego y Primavera con una esquina rota; los libros de cuentos  Esta mañana y otros cuentos y Montevideanos; los volúmenes de poesía Los poemas de la oficina, La víspera indeleble y El olvido está lleno de memoria, que aparecen compilados en los libros Inventario (I, II y III); varias obras de teatro, y numerosos ensayos sobre política y literatura contemporánea.

Sus novelas La tregua y Gracias por el fuego alcanzaron gran popularidad en el continente gracias a las versiones que varios países -incluido Colombia- hicieron para televisión y teatro. La versión cinematográfica de La tregua, dirigida por el argentino Sergio Renán, fue nominada a 'Mejor película extranjera' en los Premios Óscar de 1974.

Sin duda, después de Pablo Neruda, Benedetti es el más popular y el más musicalizado de los poetas latinoamericanos. Son reconocidas las versiones que en 1985 el cantautor Joan Manuel Serrat hizo de los poemas de 'El sur también existe' y las de Daniel Viglietti, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Isabel Parra, Celeste Carballo, Sandra Mihanovich y Nacha Guevara.

Ha pasado mucho tiempo desde aquel 14 de septiembre de 1920, cuando el poeta vio la luz en Paso de los Toros, y mucho tiempo desde que su voz poética tradujo la realidad de una América mestiza y colorida donde todos podríamos ser Laura Avellaneda, Martín Santomé o Juan Ángel, o donde todos podríamos recitar:  "los sueños son pequeñas muertes / por eso cuando llega el despertar / y de inmediato el sueño se hace olvido / tal vez quiera decir que lo que ansiamos / es olvidar la muerte / apenas eso". Esa muerte que lo recogió el pasado 17 de mayo en su Montevideo que él hizo universal.

Por Federico Díaz-Granados.