Marzo 11 de 2009

Las percepciones que la gente tiene de sus urbes son más reales de lo que se cree

Eso demuestra un estudio de 14 ciudades hispanoamericanas, entre las que están Bogotá, Caracas, Lima, La Habana, Quito, Santiago, Sao Paulo, La Paz, Montevideo, Buenos Aires y Ciudad de México.

Un proyecto de 20 años por fin bota sus frutos. Hablar de imaginarios urbanos a finales de los 80 todavía era algo etéreo, inasible, imposible de entender. Sin embargo, el semiólogo Armando Silva, contra viento y marea logró convencer a respetados académicos de América Latina para que le siguieran la cuerda en ese intento por definir las ciudades desde lo que la gente siente de estas.

Esto, después de muchas dificultades, produjo una serie de libros que demuestran lo que la gente piensa de sus ciudades y que fueron todos titulados como la ciudad imaginada (Bogotá imaginada, Santiago imaginada...). La semana pasada, después de más de una década de trabajo, los investigadores de las diversas capitales, por fin se vieron las caras en un encuentro de una semana en la biblioteca Luis Ángel Arango que cerró con broche de oro con una completa muestra de archivos ciudadanos en video, fotografías, sonidos y documentos, curada por los españoles Jorge Blasco y Nuria Enguita, de la Fundación Antoni Tapies y que puede verse en la sala de exposiciones bibliográficas de la Biblioteca. 

"Si bien en las ciudades se trazan mapas, que son líneas continuas y puntuadas, nosotros trazamos croquis, que son mapas lógicos de percepciones ciudadanas, un territorio más abstracto, como el de los afectos", explicaba Armando Silva. Allí entran la antropología social, el psicoanálisis, la semiótica... y trata de responder a una pregunta como ¿es posible plantear el concepto de la construcción del deseo -que es individual-, como algo colectivo?

Partiendo de esa hipótesis, los investigadores de 12 ciudades latinoamericanas (Bogotá, Caracas, Lima, La Habana, Quito, Santiago, Sao Paulo, Portoalegre, La Paz, Montevideo, Buenos Aires, Ciudad de México) y dos españolas (Barcelona, Sevilla), se dieron a la tarea de rastrear qué piensan los habitantes de sus propias ciudades, cómo las sienten y viven, con qué las relacionan, qué las identifica, entre otros muchos aspectos. Esto podría llegar a sonar extraño hasta que hechos concretos comprueban que en realidad los imaginarios sí existen.

Por ejemplo, ¿por qué las personas cuando saben que un lugar solía oler mal, incluso si ya fue recuperado, siguen frunciendo el ceño como si todavía oliera?, se preguntaba el investigador chileno Carlos Ossa. O ¿por qué si en Santiago los índices de inseguridad son tan bajos comparativamente con sus vecinos la ciudad ha multiplicado su presupuesto de seguridad privada de 40 millones de pesos en los 90 a 4 millones de dólares hoy en día? El miedo por la inseguridad es un fantasma que se pasea por todas las ciudades de América Latina. Justamente del fantasma, de aquello que no se ve sino que se percibe, se trata esta extensa y rica investigación. "Los imaginarios no son una teoría abstracta, ni se queda en la fantasía, se encarna en el lenguaje, en los cuerpos y en las ciudades", asegura Silva. El paso a seguir será, cruzar los datos. Otra tarea titánica que seguramente tardará otros años más. Por ahora, vea los imaginarios de algunas de las ciudades estudiadas.

SANTIAGO
Carlos Ossa & Nelly Richard

Esta ciudad está atravesada por dos principios extremos: el ingenio de la modernización y el padecimiento de la catástrofe. Por un lado, la permanente construcción y demolición de una ciudad bandera en el desarrollo de América Latina. Con edificios de aluminio y cristal, es una ciudad que le rinde un culto infinito al dinero plástico, que tiene más cajeros y farmacias que cualquier otra capital del continente y con uno de cada tres santiaguinos conectados a internet. Por el otro, el fantasma de la catástrofe es de doble faz. No sólo es el residuo de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), sino el miedo real a que una tragedia natural ocurra. Algo que no es infundado, pues el Río Mapocho, que cruza la ciudad, se ha desbordado en tres siglos 80 veces y ha habido tres terremotos. Ambas percepciones van atadas a algo que parece ser una obsesión por la seguridad, en donde el discurso del miedo promovido por los medios y el poder ha calado en la sociedad. Tan solo en seguridad privada, el chileno incrementó su gasto de 40 millones de pesos chilenos en los 90 a 4 millones de dólares hoy. "Si bien en décadas pasadas las clases adineradas eran muy pudorosas  y no exhibían su riqueza, hay un nuevo chileno que desea mostrar lo que tiene y eso va atado a la necesidad de protegerlo", explica Ossa.

Otro aspecto relevante de esta sociedad santiaguina es que, si bien al chileno se le percibe como oficialista y obediente, la gente en la calle no lo siente como tal, incluso le cuesta trabajo asociarse con alguna figura heróica y le rehuye a la autoridad y se reconoce más en los oficios populares y anónimos que esquivan la memoria oficial y los hace mezclarse entre la multitud. "Santiago es un cuerpo sobreexpuesto, atosigado de monumentos y construcciones que celebran nuevas formas de culto (sin nombres ni personajes) pues este culto refiere a lo abstracto e inmaterial, sin textura histórica porque se lo piensa inagotable: el poder". 

LIMA
Javier Protzel

Lima vive lo que otras capitales latinoamericanas como Buenos Aires y Montevideo, y es que se tragan al país y son totalmente centralistas, lo que significa que en la capital se configuran las ideas de lo que es la nación. Lima concentra 8.100.000 habitantes frente a otra ciudad peruana que, como Arequipa, solo tiene 700.000. Los limeños sienten una suerte de nostalgia de un pasado esplendoroso que se evoca sin cesar, pero de conoce muy poco y que ha constituido algo que se conoce como el criollismo. La historia de Lima está jalonada por momentos de auge urbanístico y euforia festiva seguidos de periodos más largos de caída, pobreza y lento restablecimiento. Además de los altibajos de cada ciclo económico, esto se ha debido a terremotos, guerras, revoluciones, y en el siglo XX, a las transformaciones culturales provocadas con la voluminosa inmigración andina y la consiguiente expansión de la urbe. Lima se concibe clasista, tiene como referente heroico a Francisco Pizarro y tiene una percepción de la ciudad como insegura. Las cantantes populares, aunque de buena cuna, Chabuca Granda y Alicia Maguiña, representan para la ciudadanía la posibilidad del ascenso social. Y a pesar de la clara segregación social y racista, la cultura popular es, en la actualidad, lo que más tiene para aportar al desarrollo del país.

BOGOTÁ,
Armando Silva

La gente la siente peligrosa y gris, y considera que el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán es el acontecimiento histórico más importante de su ciudad. Como todas las otras ciudades, con excepción de Quito, los bogotanos creen que el invento más importante es el computador.

Bogotá es mayoritariamente católica y piensa que la seguridad es una necesidad básica. Los sueños más recurrentes de sus habitantes, sin distinción de clase, son la construcción de un metro y la recuperación del río Bogotá; la posibilidad de verlo navegable y poblado de peces y no como un foco de pestilencia y muerte.

MONTEVIDEO
Christa Hubeer & Luciano Álvarez

Los inicios del siglo XX vaciaron al centro histórico de Montevideo, los más adinerados migraron hacia zonas más "sanas", gracias, entre otras cosas, al desarrollo de los sistemas de transporte. Ello significó el abandono de los residentes de las ciudad, haciendo que empresas y tugurios invadieran el casco histórico. Además, durante la dictadura (1973-1985) se produjo una destrucción sistemática de la ciudad vieja, con intervenciones urbanísticas sin planeación adecuada, lo que hizo que a comienzos de la década de los 80 el arquitecto Mariano Arana denunciara de manera airada la política de destrucción y lograra crear dentro del gobierno una comisión de recuperación del centro. Impulso que le ha valido ser reconocido como la figura más reconocida de los montevideanos, que a diferencia de otras ciudades en donde sus referentes son religiosos, aquí se trata de un recuerdo laico, pues es la capital menos mística de América Latina. Paradójicamente, a pesar de las facilidades que dieron los bancos para que la gente invirtiera en el centro, la idea no funcionó más que por unos años, pues los adultos que empezaron a tener hijos vieron que éstos quedaban aislados del resto de la ciudad. Por consiguiente hoy el centro se vacía los fines de semana, produciendo una sensación de inseguridad, que se suma al sentimiento que tiene la gente de su ciudad que la describe como triste y cansada.  El único lugar que representa la modernización en la ciudad son los 22 kilómetros de rambla a lo largo de la costa. Este largo paseo peatonal es mirado con buenos ojos, aunque para su construcción hayan habido demoliciones criticadas, frente a una descripción del centro como feo, abandonado, sucio y, de nuevo, peligroso.

BUENOS AIRES
Mónica Lacarrieu & Verónica Pallini

Una mujer bella pero inalcanzable. Así es percibida la capital argentina. Tan encantadora como histérica y agresiva. Eso explica de alguna manera el rechazo que causa la actual presidente Cristina Fernández en la población porteña, que no la favoreció con su voto en las elecciones presidenciales. Ella representa justamente lo que los residentes de Buenos Aires no quieren ver de sí mismos: la arrogancia, soberbia y agresividad. La encuesta en esta ciudad fue realizada durante la crisis económica vivida luego del 19 y 20 de diciembre de 2001, que encerró la ciudad en un corralito en donde toda la sociedad se vio empobrecida. Ese es uno de los grandes resultados del estudio, que fue publicado solo hasta el año pasado. Los porteños dividen su vida antes y después de la crisis financiera. Tienen un referente muy dramático de verse en las calles escarbando las basuras, o caminando desnudos y delirantes ante la ruina. También tienen miedo y paranoia así como sienten que la ciudad está cansada. Siguen considerando a Perón como el ícono reconocible y consideran que el estereotipo de la ciudad tanguera si bien les sirve para el turismo, no los representa del todo, tanto que el lugar que más resalta la ciudad no tiene que ver con el tango, sino con el fútbol, pues es La Boca. El lugar que mejor les huele es Palermo y el que peor es Riachuelo. Otro referente sin duda es la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada de la Presidencia, lugar emblemático donde las madres y abuelas de los desaparecidos durante la dictadura (1976-1983), exigen la aparición de sus familiares.

SAN PABLO
Lisbeth Rebollo & Hélcio Magalhães

San Pablo es una metrópoli que su gente percibe como gris y que reúne a cuánta gente se le ocurre. Cuenta con 20 millones de habitantes y es una de las tres ciudades más grandes del mundo. Dicen que atrae todos los sueños y que congrega, por consiguiente, las más grandes pesadillas. El compositor Livio Tragtenberg definió a la ciudad con una obra reveladora y que describe la ciudad tal cual es: "Neurópolis". Allí, tras un rastreo de muchos lugares se encontró con esa ciudad de inmigrantes que es San Pablo. Con mariachis que en realidad son paraguayos, raperos que lustran botas, guitarristas y harpistas andinos, mujeres japonesas que tocan sus instrumentos de cuerdas milenarios, un acordeonista que bien parece charro mexicano, percusionistas mestizos y negros, un intérprete de cuatro anciano y con rostro indígena... compuso una sinfonía desordenada que pinta a la ciudad en su caos, mezcla de todos estos colores y procedencias. Es un desorden melódico que halla finalmente su sentido y demuestra de qué está hecha esta ciudad, de su gente venida de aquí y allá.

CARACAS
Tulio Hernández

La ciudad está compuesta por tres aspectos: es de piedra y representa la ciudad construida; es de relaciones y tiene que ver con los vínculos que allí se desarrollan (compra-venta-amores-divorcios-procrea...) y es subjetiva, que es la manera como cada quien recrea la ciudad de acuerdo a cómo le ha ido y cómo la ha vivido. Es en este último aspecto en donde se sitúan los imaginarios y que dan cuenta de un complejo ecosistema cultural que define a los ciudadanos como parte de un escenario urbano. Caracas le rinde culto a la imagen de Bolívar, así como se define siempre con respecto a la Montaña de El Ávila (como Monserrate en Bogotá, pero bastante más grande), sus habitantes sienten que viven dentro de una ciudad rota y polarizada, y encarnan el miedo, ese sentimiento permanente, en, por ejemplo, un edificio lleno de rejas o en el ruido permanente de la calle. Y por el otro lado, soportan la zozobra gracias a un inmenso carácter festivo que hace definir a su gente como musical y que considera que está rodeado de gente y particularmente, mujeres hermosas.

QUITO
Fernando Carrión, Eduardo Kingman & Milagros Aguirre

La ciudad y los volcanes. Quito tiene al Pichincha y al Cotopaxi entronando el paisaje. Quito se ve a sí misma azul. Quito huele a orines, a basura que se descompone en las afueras de los mercados, a combustible y a diesel en sus calles transitadas y los túneles que la atraviesan. Pero también huele a palosanto y a eucalipto y tiene forma de mujer por sus pasadizos y zonas ocultas, recovecos y misterios por resolver. El centro histórico es masculino, viejo, jubilado, burocrático, político y antiguo, mientras que la feminidad se encuentra en los centros comerciales. El quiteño se define como camaleónico, quiere mimetizarse y pasar desapercibido para que no lo clasifiquen ni señalen. 

PORTOALEGRE
Nilda Jacks

Esta es una capital regional que se siente mucho más conectada y relacionada con Buenos Aires y Montevideo que con la misma San Pablo. Esa gigante que es San Pablo es justamente el ejemplo de lo que no quiere llegar a ser esta ciudad. Portoalegre se siente olvidada por el gobierno central, tiene una identidad conflictiva porque se siente más cercana de sus amigos del Río de la Plata que con la imagen tropical con la que se suele relacionar a Brasil. Su población es muy europea, es la región más fría del país y en donde se sienten más marcadas las estaciones climáticas. A pesar de ser reconocida generalmente por el Foro Mundial que se lleva a cabo allá, ya está empezando a ser reconocida como un lugar relevante e interesante para el turismo. 

LA PAZ
Nelson Martínez

La capital de Bolivia no es ajena al acontecer político de su país. Su gente, 45% de población indígena y solo 3% de inmigrantes europeos, le pide a la administración pública que no se limite a suplir los servicios sino que la entienda en su dimensión cultural, con un sentido de la historia primordial que exige reparación. El espacio público que el 31.5% considera muy malo, y otro 36.3% malo, es usado principalmente para vender en la calle y es el lugar de la protesta diaria y sostenida. La Paz se considera el techo del mundo, la capital más alta del planeta y que le rinde culto incondicional a la Pachamama. Sus mujeres, representadas por la chola paceña, son indoblegables y altaneras, pero ideales para construir un hogar porque poseen un espíritu mercantil entronizado.

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