David llama a Isabel y le dice que se mató. Acaba de dispararse dentro de la tina de su casa y alcanza a hacer la llamada, tal vez con el deseo de que lo logre salvar. Pero más vale un tiro seguro. Qué tal quedar condenado a una máquina respiradora. Y aunque todo eso lo piensa rápido, nada en este libro es precipitado.
Ha logrado rumiar el dolor por años, se ha tomado todo lo que ha querido, ha metido todo lo que ha podido, ha puteado todo lo buscado. En realidad, si la muerte no había llegado antes, la estaba buscando. No concibe que los amigos ya no estén. Que hayan abandonado sus andanzas para vivir vidas mediocres, le es inconcebible. Prefirió detener el tiempo. Y, de paso, arrastrar con todos.
Así va desmadejándose Orejas de pescado, una historia que gira alrededor de ocho personajes, todos irremediablemente atados a la figura de David. "... Y yo. Yo me aburrí de verlo solo, corté de lleno con el pasado, me fui a enfrentarme a otro presente, que era menos real y menos doloroso. Y David se quedó ahí. Anclado como un marinero jubilado, esperando el momento propicio para levar el ancla y volver a zarpar. Y nos llamó. Nos llamó a todos mil veces. Pero todos tuvimos orejas de pescado y nos hicimos los locos y guardamos silencio y ahora, puta, ahora sí que se hizo oír", dice Isabel, un personaje fascinante que va descubriendo cómo su amor malsano hizo todo para que David nunca saliera de su hueco.
En esta primera novela, Marta Orrantia explora la decadencia de un grupo de amigos imbuidos en su incapacidad de encontrar la felicidad. Lo increíble de este relato destructivo y profundo es que no es posible despreciarlos lo suficiente. Son tan humanos sus miedos, que es posible llegar a entenderlos. Los personajes son complejos y frágiles, y se ven enfrentados a una toma de decisiones que a veces parece que los va a romper. Y lo hará.
Por Dominique Rodríguez Dalvard
OREJAS DE PESCADO
Marta Orrantia
Planeta - 205 páginas.