Editoriales diversifican su oferta ante la implacable llegada del libro electrónico

El escritor Stephen King hizo su primera novela de terror para el nuevo dispositivo electrónico Kindle. Foto: AFP

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Aunque el abuelo le había dicho a Magie que antiguamente todas las historias se imprimían en papel, ella no tuvo la oportunidad de confirmarlo hasta el 17 de mayo de 2157, cuando su amigo Tommy le contó que había hallado un libro de verdad. Los dos niños encontraron muy divertido ese objeto: los textos permanecían inmóviles en lugar de desplazarse sobre una pantalla -tal como ocurría en los 'telelibros' de su época- "y cuando se volvía a la página anterior, en ella seguían las mismas palabras que se habían leído por primera vez".

Margie es la protagonista del cuento ¡Cómo se divertían!, publicado en 1951 por el escritor estadounidense Isaac Asimov. Fue un relato de ciencia-ficción, pero es probable que, salvo por sutilezas, un lector desprevenido de los próximos años perciba en él un realismo contundente.

Así lo percibirá porque Internet y dispositivos como el libro electrónico de Amazon, el Kindle -capaz de almacenar 1.500 libros- confirman que la era del 'telelibro' imaginado por Asimov ya llegó. Será la era del declive de la imprenta creada por Johannes Gutenberg en 1448, de la diversificación de los formatos y del cimbronazo de la industria editorial.

Hoy es claro que el sector debe aprender a convivir con una nueva generación de lectores nacida después de 1980, cuyos hábitos cambian de forma galopante, gusta de los lenguajes multimedia y no siente nostalgia por el papel.

Esa fue una de las conclusiones del encuentro 'El entorno digital del libro', llevado a cabo el pasado 27 de febrero por lalibreriadelaU.com, un portal colombiano que comercializa libros en línea, principalmente universitarios. "El editor deberá definir y controlar el libro en la Red; si no, otro lo hará", aseguró Patricia Pasadas, responsable del Departamento Internacional de la editorial española Publidisa. La empresa ibérica, que ya tiene alianzas con Argentina y México, pretende convertirse en la plataforma por excelencia de contenidos editoriales online para la comunidad hispanoamericana, y ya cuenta con 10.000 títulos de 250 editoriales que publican en español.

La industria no se estaría embarcando en empresas de ese talante si no fuera por la cada vez mayor disposición del consumidor a adquirir libros electrónicos. Y eso gracias a que las pantallas de los computadores y los dispositivos digitales como el Kindle o el Sony Reader hoy son más cómodos, tienen menos contrastes lumínicos, disponen de audio y ofrecen cajas tipográficas ajustables.

De hecho, aunque aún son pocos los que disfrutan de la lectura sobre una pantalla, ya son mayoría los que reciben más información a través de ella que del papel. "Los cerebros están cambiando -asegura Pablo Arrieta, profesor y consultor experto en edición digital-. Hoy tenemos una capacidad de discernimiento más rápida y definitivamente la lectura que hacemos ya no es gutembergiana (lineal)".

Transformarse o morir

La industria colombiana no es ajena a las transformaciones que imponen las nuevas tecnologías. Aunque el acceso a Internet en el país es relativamente bajo -20 por ciento frente al 74 por ciento de Norteamérica-, las editoriales ya han comenzado a digitalizar sus textos ante la eventualidad de tener que distribuirlos en formatos alternos y a demostrar que no solo de tinta y papel vive la lectura. Tanto, que se ha acuñado la expresión 'tinta digital'.

La historia de las civilizaciones (Aguilar), una colección de seis CD y un libro guía narrada y escrita por la historiadora Diana Uribe, ha logrado vender 22.000 ejemplares gracias a su apuesta por el lenguaje multimedia. Un ejemplo similar es Cosas de niñas, de María Villegas y Jennie Kent (Villegas Editores), que aparte de ser un libro-diario es una divertida página web (www.cosasdeninas.com) donde las preadolescentes intercambian información, preguntan lo que desean, juegan y aprenden en línea.

Una de las editoriales nacionales más conectadas con la conversión tecnológica y el uso de nuevas plataformas es Norma. Cuando Google creó en 2004 Google Book Search (GBS), la biblioteca digital más ambiciosa del mundo, la editorial colombiana rápidamente se convirtió en su aliada. Actualmente, librerianorma.com es una de las 10 librerías electrónicas más consultadas del mundo, ofrece 1.700 títulos y permite que el 20 por ciento de los contenidos de sus libros sean leídos en formato PDF a través de Internet.

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